PROGRESO.- Así como vinieron se fueron, de modo que sus intenciones de hacerse de manera fácil de una casa y de un terreno fracasó rotundamente, pues la falta de servicios y los moscos los hicieron huir y volver a sus casas con las manos vacías.

La retirada con la cola entre las patas de decenas de paracaidistas se dio tras no prosperar sus peticiones que les construyan sus casas, que les regularicen los lotes y les proporcionen servicios básicos.

A fines de febrero, unas 200 personas, quienes afirmaban que no tenían casas propias para vivir con sus familias y pagaban elevadas rentas que les afectaba en su economía, comenzaron a invadir amplio terreno ubicado al sur de esa comisaría, los cuales colindan con casas que fueron construidas por el Instituto de Vivienda de Yucatán (IVEY).

Con el paso de los días, las invasiones de los lotes propiedad del IVEY aumentaron, ya que familias de colonias de esta ciudad, a quienes les dijeron que se repartían lotes, se trasladaron a Flamboyanes a e invadieron.

Sin embargo, debido a que no lograron obtener la concesión de los lotes de parte de la dependencia propietaria, poco a poco las personas que invadieron los terrenos los abandonaron, y sólo pasaban algunas horas en las casuchas que construyeron y después se retiraban, ya que no pasaban las noches en esos lugares.

De las invasiones sólo quedan casuchas construidas con palos, láminas, cartones y telas que colocaron para forrar las “viviendas”; los ocupantes dejaron los terrenos y retornaron a los lugares donde vivían.

Vecinos de Flamboyanes señalaron que la mayoría de las personas  que invadieron los terrenos no viven en esa comisaría, sino que llegaron a ese asentamiento cuando se enteraron que estaban repartiendo lotes y que podían tener la oportunidad para obtener una casa, como las que hace algunos años construyó el IVEY.

Sin embargo, debido a que pasaron las semanas y nos les hicieron caso, los paracaidistas optaron por abandonar los lotes, pues no son habitables ya que se carecen de los principales servicios y estaban a merced de los moscos.