Mérida.- Rodeado de glorias del béisbol yucateco, cobijado por tres de sus compañeros con el equipo Matarifes, el lanzador Carlos Segovia Castillo recibió un reconocimiento del Salón de la Fama del Deporte Yucateco, durante un coloquio realizado esta tarde en el Restaurante “Los Trompos” Buenavista.
César “Chino” Be, Miguel Arjona y Augusto “Cuxo” Martínez, acompañaron a su lanzador, que el 22 de mayo de 1966 ponchó a 21 en un partido de nueve entradas celebrado en Hunucmá, correspondiente a la Liga Meridana.
Los Matarifes ganaron 2-0 y ambas carreras las produjo Martínez con cuadrangular.
¿A qué se debió esa actuación?, preguntó a Segovia el cronista de Trecevisión Eddie Baeza, quien fue el presentador y moderador del coloquio.
“Por bendición de Dios a mi velocidad y a mi control; casi no tiraba curvas, pero mi control era muy bueno y en el béisbol eso es lo que cuenta”, dijo Segovia, a quien acompañaron en el homenaje sus hijos y nietos, uno de los cuales entregó a su destacado abuelo un ramo de flores.
Dos peloteros del primer equipo de los Leones de Yucatán en la historia, José “Indio” Peraza y Antonio “Negro” Aguilar, y dos de los melenudos que capturaron el banderín en 1957, Wílliam Berzunza y Jesús “Chucho” Rejón, asistieron al coloquio para acompañar a su antiguo amigo, como también lo hicieron, entre otros, Carlos Paz González, mánager de los Leones campeones de 1984, Leonel Aldama Rosel, quien dirigió a Segovia con los Venados de Yucatán en la Liga del Sureste, así como directivos del Salón de la Fama que lo acompañaron en la mesa principal, junto con el representante del IDEY, LEF Roque Ferreiro, y el Lic. Mario Flota Carrera, representante de la Cervecería Modelo.
Segovia dijo que uno de sus éxitos fue siempre estar listo, como el día en que ponchó a 21, cuando no le correspondía lanzar y fue enviado a la loma porque el abridor anunciado no llegó.
“Lo principal para un lanzador es correr para fortalecer las piernas; ese día no iba a lanzar, pero yo siempre estaba listo. Cuando tienes condición (física), siempre estarás listo para la hora que te llamen”, apuntó.
El homenajeado obsequió al Salón de la Fama dos de sus recuerdos más preciados, que serán exhibidos en el recinto entre las reliquias del deporte yucateco: la pelota con la que se jugó ese partido, con la que logró su anestesia 21, firmada por todos sus compañeros de los Matarifes, entre ellos el primera base Zacarías Auais, y un diploma que le entregó la Liga Meridana ese año, cuando ganó la triple corona de pitcheo, con 7-0 en ganados y perdidos, porcentaje de carreras limpias de 0.72 y 90 ponches.
También asistió al homenaje el hombre que lo inició en el béisbol, Ulises Park, quien recordó que Segovia comenzó como jardinero central, de donde pasó a lanzar en vista de su brazo poderoso. “Cuxo” Martínez lo sintetizó así: “un gran brazalete”.- (Salón de la Fama de Deporte Yucateco)


