MÉRIDA.- En una muestra más de lo injustas e irrazonables que son las leyes, que ahora dejan sin castigo a los delincuentes, Andrés Enrique Tzuc Poot (a) “Cito”, quien casi mata de un cuchillazo en el abdomen a Jesús Reynaldo Pech Cabrera, sólo fue sancionado con dos años de cárcel, pena que se puede cambiar con pagar una módica cantidad de dinero.
En un principio fue vinculado por el delito de homicidio calificado en grado de tentativa, pero decidió irse al “procedimiento abreviado” y al sanar la víctima el juez de control de Umán reclasificó el cargo por ataques peligrosos y lesiones que ponen en peligro la vida.
Es decir cambió el criterio inicial, el cual en realidad fue la intención del sujeto al acuchillar a Jesús Reynaldo, de modo que aunque éste se salvó el juez debió mantener el criterio inicial. El castigo es el mínimo y las calles se llenan de delincuentes, algunos potenciales asesinos.
El 29 de junio pasado, a las 21:30 horas, Jesús Reynaldo estaba en su domicilio, ubicado en Celestún, y en ese momento escuchó que su hijo le diga que “Cito” se había introducido a su casa.
Al salir a las puertas de su casa, se percató que Tzuc Poot se retiraba del lugar, de modo que lo alcanzó en la calle 4 entre 19 y 23 y al cuestionarle, “Cito” le lanzó un cuchillazo, en el lado izquierdo del abdomen, que le causó una herida que puso en peligro su vida.
El juez lo condenó a reparar el daño en abstracto, es decir, la víctima nunca recuperará el dinero que desembolsó por sus curaciones.
A “Cito” también se le impusieron las sanciones ridículas como la suspensión de sus derechos político-electorales (votar y ser votado) y se le amonestó a efecto que no reincida.
Se accedió a otorgarle los beneficios de sustitución de sanciones y reparación del daño, esto último si es que lo acredita el afectado.


