PROGRESO.- En su segunda visita a este puerto, el miércoles pasado el arzobispo monseñor Gustavo Rodríguez Vega recorrió instalaciones que funcionan en beneficio de cientos de personas y que fueron creados por la parroquia de la Purísima Concepción y de Sam José.
El recorrido comenzó a las 10:30 en el albergue de ancianos “San Joaquín”, ubicado en la carretera a Chicxulub, luego de que el prelado fue recibido por el párroco Francisco Mukul Domínguez.
El arzobispo no conocía el albergue y después de recorrerlo dijo que tiene carencias, como por ejemplo hay espacios no utilizados, además de que los huéspedes piden que haya computadoras con internet, una biblioteca, entre otras cosas que tratará de atenderlas.
Luego, el arzobispo visitó el comedor parroquial ubicado en la calle 80 entre 33 y 35, en donde a las 11 horas un grupo de cocineras terminaba de preparar dos ollas de arroz y picadillo negro, que se repartió a los beneficiados.
El comedor parroquial fundado hace 16 años por el ex párroco Lorenzo Mex Jiménez y abrió sus puertas un 8 de diciembre; todos los días se reparten alimentos a unas 200 personas. La comida es preparada por integrantes de grupos apostólicos que se turnan para cocinar.
Monseñor Gustavo Rodríguez, quien bendijo los alimentos, a las cocineras y a los beneficiarios, externó su beneplácito por la gran ayuda que se da a numerosas personas de escasos recursos económicos e indicó que según le informaron en el comedor nunca falta la comida, siempre hay.
Finalizó su visita en el Centro Srella Maris y al bajar las escaleras de madera de la centenaria casona, el arzobispo le dijo al padre Christian Cáceres Solís que hacía falta colocar en ese vetusto edificio la imagen de la virgen de la Stella Maris.
El Centro Stella Maris fue el último punto del recorrido que el prelado realizó en este puerto; en ese edificio sede del apostolado del mar lo recibió el padre Cáceres Solís, quien es administrador parroquial de la Asunción de Chicxulub y coordinador del Centro Stella Maris.
El contador Antonio Buenfil Guillermo, director de la Fundación del Bienestar para la Gente del Mar, le explicó al arzobispo cómo funciona el Stella Maris, el servicio que prestan a los marinos mercantes, así como de los cursos de capacitación que se imparten a pescadores, adultos para que concluyan su primaria, secundaria y preparatoria abierta.
Cuando llegó el arzobispo, en el Stella Maris un grupo de mujeres tomaba un curso de repostería, que se les imparte por medio del Centro de Capacitación Industrial; las mujeres le explicaron a monseñor Rodríguez Vega que lo que aprenden es para que trabajen en sus casas.

