MÉRIDA.- Fue como si Carlos Torre Repetto siguiera causando estragos en los tableros de ajedrez a 111 años de su nacimiento.

Durante peculiar sesión de partidas simultáneas de ajedrez en vísperas del aniversario del natalicio del genio mexicano, Plaza Dorada le hizo un homenaje el sábado pasado. En las 15 mesas alineadas en uno de los corredores de ese centro comercial, hoy por hoy convertido en un bastión del juego ciencia, se jugó el Ataque Torre, aquel al que recurría el yucateco tras abrir con peón dama en la década de los años veinte del siglo pasado.

El simultaneador fue el maestro nacional Bruno Villanueva Eguía-Lis, quien también es árbitro y entrenador, como su padre, Wílbert Villanueva Castillo, quien dirigió el evento.

Más de tres horas después de que se iniciaron las hostilidades, algunos adversarios de Bruno seguían presentando férrea resistencia, pero el colmillo retorcido del experto le permitió a final de cuentas ganar en todos los tableros luego de tres horas y 20 minutos de intercambiar jaques.

Muchos de los participantes forman parte de la nueva hornada de combatientes de Caissa que aprendieron a mover los trebejos hace algunas semanas en los talleres sabatinos que Wílbert Villanueva imparte los sábados por la tarde (de 4 a 7 p.m.) en Plaza Dorada.

A los cursos, gratuitos, puede asistir cualquiera, y también acuden jugadores experimentados que toman lugar en algunas de las palestras colocadas en uno de los corredores.

Falta apoyo a Panchito

Por otro, el jugador en silla de ruedas, Francisco Castillo Galera, quien acaba de quedar en un meritorio séptimo lugar en un torneo de Dzitbalché, Campeche, necesita apoyo para participar en el prestigiado torneo internacional Carlos Torre Repetto, ya que los organizadores solo le ofrecen la inscripción, pero no hospedaje y alimentación, apoyos que hasta la fecha son para los grandes maestros y “amigos”.

El ajedrez yucateco tiene facetas brillantes en sus muchos perfiles sociales y humanistas, en particular Francisco Castillo Galera es uno de esos soles que alumbra en ese ajedrez nuestro, auténtico, que es el Ajedrez Social.

En su silla de ruedas, jugando a nivel competitivo ajedrez, con movilidad imposibilitada por lesión cerebral severa desde su nacimiento, Panchito es un maestro de vida para todos los que lo vemos y sabemos de su ejemplar desempeño.

Tras el torneo campechano, Panchito dijo: “Tengo que lograr mucho más, por mi familia, por las personas que me apoyan y por nuestro ajedrez, ya que es mi herramienta de trabajo, mi pasión, mi forma de sentirme útil y feliz”.

Por ello, se hace necesario que la comunidad ajedrecística, las instituciones y la sociedad yucateca en pleno, se conviertan en las garantías de las participaciones competitivas ejemplares de Panchito, ya que sus padres están muy ancianos y de economía escasa.

En días pasados, el mismo Panchito solicitó a Javier Herrera hospedaje, alimentación e inscripción para su participación en el próximo Carlos Torre por celebrarse mediados de este diciembre y la respuesta fue que los apoyos son para los maestros que nos visitan.

En resumen: hoy Panchito cuenta con la transportación a los eventos en que participa, pero para el Carlos Torre sólo tiene la inscripción y le faltan el hospedaje y la alimentación para participar.