NOLO, Yucatán, jueves 27/08/26.– Sin idea de lo que es torear, el padre Amílcar Matías Rosado Sosa, párroco de Nolo se enfrentó a una vaquilla que lo tiró al suelo y le pegó una cornada, en una corrida de toros en honor a San Bortolomé.
Fue la despedida del sacerdote católico, quien a partir del próximo 4 de septiembre se hará cargo de la parroquia de San Juan Bosco, de la colonia Miraflores, de la capital yucateca.
Con seis décadas encima, el padre intentó torear a una vaquita, sin cuerno y tan chica como un perro gran danés, pero a leguas se nota que del arte tauromaquia no tiene nada: No es lo mismo bendecir que torear.
Esta ‘novedosa despedida’ quedará para la historia y ojalá el padre no siga haciendo el ridículo y que se dedique a lo suyo, que es salvar almas, sobre todo ahora que están muy descarriadas.


