MÉRIDA, Yucatán, jueves 27/08/26.- La historia es la maestra de la vida, quien no conoce su historia está condenado al fracaso: Eso le sucedió a Renán Barrera Concha, quien trató, en su enfermiza sed de fama, ser caudillo y estremecer al PAN, pero se quedó sólo.

En conclusión, luego la ‘noche triste’ del ex alcalde, una vez más el PAN refrendó su fortaleza como institución y dejó en claro que los caudillos son para otros movimientos, porque en el PAN no hay borregos sino personas.

Aunque conoce bien los principios del PAN, y sabe muy bien que el PAN surgió para combatir el caudillismo que amenazaba con la estabilidad de las instituciones de los años postrevolucionarios, Renán Barrera quiso jugarle a ser caudillo, pero pronto se dio cuenta que se quedó solo, que las masas panistas que esperaba que lo siguieran solo existían en su mente.

Es verdad que en su momento llegó a tener de su lado a la militancia panista, pero esa militancia no sigue a caudillos. En el PAN la afiliación es personal y voluntaria, no corporativa como sucede en otros partidos.

Si ni siquiera cuando se salió Ana Rosa Payán, una figura emblemática del panismo de fines del siglo pasado, se fragmentó el PAN, tampoco sucederá con Renán Barrera.

Hay una diferencia entre Ana Rosa y Renán: el tres veces alcalde de Mérida dice que no se saldrá del PAN y que desde el interior va a dar sus luchas, esas luchas enfermizas por querer el poder que nunca tendrá, pero con sus dichos todo indica que tiene un pie fuera.

MENSAJE PARA LA DIRIGENCIA NACIONAL: Un punto que llama la atención es que en su noche triste Renán no envió los mensajes en Facebook, la red social más popular y masificada, sino que prefirió X (antes Twitter), una red social más reservada para los políticos y un público del llamado círculo rojo.

Analistas mencionan que los mensajes no iban dirigidos ni para los panistas ni para los meridanos en general, sino que más bien iban dirigidos al presidente nacional, Jorge Romero Herrera, de quien Renán esperaba que les jalara las orejas a los directivos locales del PAN por hacerlo a un lado.

De paso esperaba que la militancia se indignara y lo apapachara, pero no sucedió ni lo uno ni lo otro. Fueron pocos y tibios los mensajes que recibió, incluso de personajes que no concuerdan con los chulos y las chulas a los que acusó Renán.

El problema de Renán que, según muchos panistas y no panistas, se rodeó de gente mal vista, pedante, arrogante, como Chopi, Irving Berlín Villafaña, Alejandro Ruz, Valeri Amador, entre otros que formaron su círculo y de ahí no pasó: Carece de equipo, de estructura y de gente que lo siga.