MÉRIDA, Yucatán, miércoles 08/04/26.- La reciente acción de la “diputada del pueblo” Jazmín Villanueva Moo, al entregar sillas de ruedas con su propio nombre, no es un acto de gestión social ni de solidaridad: Es, en su forma más pura y cruda, una muestra de clientelismo político que utiliza la necesidad de la gente como un espectáculo publicitario.
De acuerdo con Gaspar Quintal Parra, diputado local y presidente estatal del PRI, desde el punto de vista de la política, rotular un artículo de salud con el nombre de un funcionario público transforma un derecho en un “favor”. Esta práctica busca crear un vínculo de dependencia y de gratitud artificial entre el ciudadano y el político.

EL OBJETO: Una silla de ruedas, símbolo de movilidad y dignidad.
EL ACTO: La entrega de un apoyo que, en teoría, proviene de recursos públicos o gestiones derivadas de un cargo pagado por la ciudadanía.
LA INTENCIÓN: Asegurar que el beneficiario recuerde quién “le dio” su libertad de movimiento cada vez que vea el metal grabado.
MORALMENTE: el acto es de una hipocresía flagrante. Mientras el discurso oficial de Morena pregona una supuesta superioridad ética y el fin de las “prácticas del viejo régimen”, sus representantes recurren a las tácticas más rancias del populismo.
Se presenta como un acto de bondad, pero al escribir el nombre de la diputada sobre la herramienta de vida del otro, se anula la dignidad del receptor: La ayuda deja de ser un gesto de solidaridad para convertirse en una transacción de imagen. Es el reflejo de una moral derrotada que no puede concebir el servicio público sin el beneficio del culto a la personalidad.
ÉTICAMENTE: utilizar una necesidad básica —como lo es la discapacidad— para obtener un rédito político personal es indefendible. Representa el uso perverso del dolor ajeno.
“Cuando el nombre del político brilla más que el beneficio entregado, no estamos ante un servidor público, sino ante un mercader de necesidades.”
Este evento es una pequeña muestra de lo que muchos críticos señalan como populismo de Morena: una estructura que, bajo el manto de la “transformación”, replica y profundiza el engaño. No se busca solucionar la falta de acceso a la salud; se busca que la solución lleve el sello del partido que intenta perpetuarse en el poder.
La silla de ruedas de Jazmín Villanueva es un recordatorio de la distancia que existe entre lo que, todos los días, dicen y la realidad del actual régimen. Es la prueba de que para MORENA la política no se trata de atender las necesidades de ciudadano, sino de marcarlo como propiedad política. Un proyecto que se dice humanista y en la práctica es la muestra clara de una ausencia total de ética.


