PISTÉ, Yucatán, lunes 23/03/2026.- Fueron necesarios 12 funcionarios, la plana mayor del INAH, Cultur e incluso el superasesor del gobernador, para informarles a los artesanos de Chichén Itzá que es un hecho que a partir del viernes 27 de marzo la entrada de los turistas a la zona arqueológica será donde está el Centro de Atención a Visitantes (CATVI).
Sin embargo, ni este intento de intimidación frenó la determinación de los artesanos de no salir de la zona arqueológica, pues en la reunión externaron con pancartas su intención de permanecer en el lugar donde han vendido durante muchos años.
Este rechazo general sorprendió y molestó a los funcionarios, que creyeron que con sus discursos bonitos y rimbombantes, incluso amenazantes, ya tenían en la bolsa a los artesanos.
Los artesanos escucharon lo que dijeron los funcionarios, no hablaron, no rebatieron, pero al final con sus pancartas externaron su postura: no saldrán de la tierra de sus ancestros, de la tierra que por herencia milenaria les pertenece, y para ello harán valer la constitución e incluso leyes internacionales que los protegen.
En la reunión estuvieron Dafne López Martínez, el principal asesor del gobernador Joaquín Díaz Mena; el director nacional del INAH, Joel Omar Vázquez Herrera; un representante de la delegación de Segob en Yucatán; el director de Cultur, David Escalante Lombard, así como representantes de la zona arqueológica.
PRUEBA DURANTE EL EQUINOCCIO
Durante los días del equinoccio el INAH hizo pruebas para habilitar la entrada por el CATVI y hubo muchas críticas por parte de los turistas, que tienen que caminar más en medio del calor, a diferencia de la entrada donde quieren permanecer los artesanos, que está a pocos metros de la zona arqueológica.
Aunque funcionarios del INAH trataron de “maquillar” la inconformidad, fue evidente que para los turistas no es funcional esa entrada.
En consecuencia, a los promotores del CATVI no les importa incomodar a los turistas con tal de concretar sus bisnes y moches que ya acordaron con los grandes empresarios que ocuparán espacios preferentes en el CATVI.
Por el contrario, a los artesanos los mandarán a los lugares de atrás, donde prácticamente no llegarán los visitantes, y en caso de que lo hagan ya les habrán comprado a las grandes tiendas.
El CATVI es un ganar-perder. Los que ganan son los poderosos y adinerados; los que pierden son los artesanos de las comunidades maya.
¿Dónde queda el bienestar de las comunidades mayas? ¿Dónde quedan los derechos de los pueblos originarios? ¿Dónde queda el primero los pobres?


