PROGRESO, Yucatán, sábado 21/03/26.- Muy pocos los conocen por sus nombres, pero Conejo, Machaca, Chitamona, Yeyo y Rambo son cuatro pescadores que van ida y vuelta a altamar y traen, a las seis y media de la mañana, pescado fresco, todos los días.

La gente de buen gusto y que valora el sabor de un pescado fresco, el que come en los restaurantes lleva más de un mes congelado, acude todas las mañanas a compra su “sarta” de pesado, ya sea para desayunar o almorzar.
El sabor del pescado fresco, frito o en un rico caldo, de chac chí, por ejemplo, es inigualable, sólo para conocedores.
Estos pescadores usan alijos de madera, van a la singa, con remo, se alejan de 500 a 1,000 metros de la playa; salen a pescar después de la medianoche y retornan a las 6 y media.
Este grupo de ribereños trabaja todo el año, cuando hay buen tiempo.
LA JORNADA: Empieza a la medianoche, cuando en un triciclo llegan al malecón del puerto cargando sus remos y demás artefactos de pesca; alistan sus alijos y zarpan por ahí de la una de la madrugada.
De acuerdo con los hombres de mar, estos pescadores, que ya pasaron el sexto piso (son sesentones) se adentran hasta mil metros en altamar y durante toda la madrugada lanzan su cordel, porque pescan a la antigua.
Se van a pescar remando, no tienen motores fuera de borda ni nada: practican la zinga para llegar hasta el lugar en el que lanzan sus cordeles.
Luego de una jornada de unas cuatro o cinco horas vuelven a tierra cargados con su valiosa mercancía: Jurel, chac chi, rubias, corvina y, cuando no hay veda, hasta meritos, entre otras especies marinas.
LA LLEGADA: Al volver a tierra firme sacan sus alijos y se sientan en ellos para “arreglar” los pescados, armar las “sartas” y venderlas, a la gente que ya los espera y acude a comprar el mejor pescado: El fresco.
Esperemos tener más tiempo a estos pescadores ribereños, porque su pescado fresco es importante y gusta mucho, dijeron personas que compran a estos intrépidos del mar.


