TICIMUL (Chankom), Yucatán, martes 17/02/26.– La comisaría de Ticimul, guarda en el corazón de sus montes tesoros: ruinas del Clásico Temprano (250-600 d.C), pero no le interesan al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Los vestigios arqueológicos prehispánicos de Ticimul, comisaría del municipio de Chankom y a 22 kilómetros de la majestuosa ciudad prehispánica de Chichén Itzá, se vinculan con la época del florecimiento de ese sitio más visitados de México después de Teotihuacán.

DESINTERÉS DEL INAH: “Creemos que esos ´cerros´ son importantes porque en sus faldas había metates, molinos y otras herramientas que usaron los mayas, por eso lo reportamos al INAH, pero nunca vinieron al poblado”, indicó un grupo de habitantes.
Orgullosos de formar parte “de la raza maya”, algunos habitantes de Ticimul (se pronuncia tiquimul) lamentan los saqueos sobre las pirámides y el desinterés del INAH y dicen que por eso acuden a la prensa, para que las autoridades se enteren de lo que tenemos y se debe cuidar.
Al acudir al llamado de la gente, los periodistas no hallaron los metates ni las herramientas reportadas, pero sí pozos de saqueos en varias de las estructuras, piedras labradas vandalizadas y restos de latas de cerveza, porque algunas personas ignorantes no respetan las ruinas mayas.
Ahí, en esa selva baja, aún hay restos de casi dos mil años de historia que permanece oculta, muchos objetos de cerámica fueron saqueados y vendidos a coleccionistas o turistas.
DATA EL CLÁSICO TEMPRANO: Ticimul, que sí está en el Atlas Arqueológico del INAH tiene estructuras que datan del Clásico Temprano y se ubican a ocho kilómetros al sur de Chichén Itzá: desde uno de los cerros es visible El Observatorio o El Caracol (Estructura 3C15) de esa majestuosa ciudad prehispánica que el año pasado recibió a 2.2 millones de turistas del mundo.

“Gracias al internet, creemos que esta zona es importante para conocer más de Chichén Itzá, porque incluso hay una cueva donde nuestros abuelos mayas rendían tributo a Chaac (el dios maya de la lluvia) y a los aluxes para cuidar la tierra”, aseguraron.
Al interior de la gruta, hay cerámica y tiestos de más de 1,500 años de antigüedad, varios de los cuales aún guardan los colores originales.
Al fondo hay un pequeño cenote, y los ticimulenños dicen que tiene aguas sagradas, que cura varias enfermedades, por eso pocas personas conocen el lugar y no cualquiera puede entrar.
La gente exige la intervención urgente del Cento INAH-Yucatán para frenar más saqueos, que vengan a poner orden en Ticimul, un sitio apacible que cuenta con cenotes que podrían cautivar a los visitantes.
LO QUE DICE EL ATLAS ARQUEOLÓGICO: Ticimul está inscrito en el Atlas Arqueológico de Yucatán en de rango III, catalogado como 16Q CT377778, cuyos estudios básicos estuvieron a cargo del antropólogo e historiador estadounidense Ralph Loveland Roys, famoso por publicar una traducción El Chilam Balam de Chumayel.
El Atlas Arqueológico muestra algunas fotos y mapas del sitio precolombino, cuyas estructuras muestra más pozos de saqueos en la cima y en los alrededores, donde hay pedazos de columnas que las personas que toman ahí lo usan como sillas.
Llegar al lugar es fácil, subir las estructuras semi destruidas fue difícil, pero el esfuerzo valió la pena: El mar verde que se veía en el horizonte fue espectacular y permitió ver la parte superior de El Caracol, el famoso Observatorio de Chichén Itzá.
“Ninguna autoridad del INAH viene a Ticimul a hacer estudios, creemos que las ruinas mayas guardan información valiosa para Chichén Itzá”, reiteraron.- (Martha López Huan)


