WASHINGTON, Estados Unidos, miércoles 28/01/2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Cuba está “muy cerca de caer” o de enfrentar un colapso inminente, atribuyendo la situación a la pérdida de apoyo económico y energético que la isla recibía de Venezuela. La declaración, hecha ante medios antes de un mitin en Iowa, se produce en medio de un recrudecimiento de la política estadounidense hacia La Habana en 2026.

Trump dijo que Cuba, históricamente dependiente del petróleo y los recursos provenientes de Venezuela, ahora enfrenta una crisis al quedarse sin ese respaldo tras la reciente salida del poder del expresidente venezolano Nicolás Maduro, capturado por fuerzas estadounidenses en una operación militar. “Cuba está a punto de caer. Cuba es una nación que está muy cerca del colapso”, declaró el mandatario.

Además, en los últimos días se dio a conocer que Petróleos Mexicanos (Pemex) suspendió el envío de un cargamento de petróleo a Cuba que estaba programado para enero, retirándolo de su calendario operativo sin explicación oficial, según documentos consultados por Bloomberg. Este embarque, que iba a cargarse a mediados de mes y habría llegado a la isla antes de que terminara enero, fue eliminado del programa de exportaciones, en un momento de presión geopolítica creciente derivada de las advertencias del gobierno de Estados Unidos sobre el suministro energético a La Habana

Este pronóstico se da en el contexto de presión económica y diplomática de Washington contra La Habana, incluida la contundente decisión de Estados Unidos de advertir que no habrá más envío de petróleo ni dinero venezolano para la isla, lo que el gobierno estadounidense ha presentado como una forma de forzar un cambio político en el régimen cubano.

Analistas señalan que la economía cubana ha enfrentado dificultades graves durante años, debido al prolongado embargo estadounidense, restricciones financieras y escasez energética, factores que se han visto exacerbados tras la caída del suministro venezolano—aunque expertos advierten que las complejidades internas y la estrecha vigilancia estatal hacen difícil prever un colapso rápido del régimen.

La postura de Trump ha sido rechazada por el gobierno cubano, que ha defendido su soberanía y rechazado amenazas y coerción económica, subrayando que su modelo político se mantendrá pese a la presión externa.

La relación entre Estados Unidos y Cuba ha sido históricamente tensa desde la revolución de 1959, con décadas de sanciones, hostilidades diplomáticas y políticas de aislamiento, lo que convierte este nuevo capítulo en un punto de fricción en la política exterior de Washington hacia el hemisferio occidental.