DZIDZANTÚN Yucatán, lunes 29/09/25.- Ridículo y viejo es usted maestro, le dijo una joven madre de familia, a la que el alcalde Ángel Guerrero (a) “Apín” le llamó en la noche y le dijo a la mujer que era mal agradecida, maldita y ridícula.

Sorpresa y un mal rato se llevó, ayer domingo en la noche, una joven madre de familia del pueblo, luego que el alcalde Ángel Guerrero le llamó por vía telefónica en altas horas de la noche, para insultarla y amenazarla porque ella no apoya al gobierno del morenista.

Al escuchar que el alcalde comenzó a insultar y amenazarla, la mujer grabó la conversación y en el audio se puede escuchar como el primer edil le dice a la mujer, en tono agresivo, que es una mal agradecida, maldita y ridícula y le echa en cara el apoyo de trasporte que ha dado a los estudiantes de una escuela.

La afectada le respondió que el apoyo a los estudiantes y a la educación es obligación del alcalde, pues por eso le pagan con los impuestos del pueblo y en respuesta Ángel Apin Guerrero le dijo que es una maldita y ridícula; la mujer le corto la llamada para no seguir escuchando las agresiones verbales del alcalde.

Según la afectada, por no apoyar al gobierno Ángel Guerrero y a Morena le quitaron su trabajo, pero el primer edil le dijo que la orden la dio el gobernador, ya que el mandatario estatal está haciendo una “Cacería de Brujas”.

LO QUE DICE EL ALCALDE ÁNGEL GUERRERO EN EL AUDIO
En el audio se puede escuchar cuando el alcalde Ángel “Apin” Guerrero, fuera de cabales, le dijo a la joven mujer que es una maldita y ridícula, “Todo te he dado maldita (dijo el alcalde): vergüenza, que me ha dado, que me ha dado dice la mujer.

El alcalde le contestó que las veces que has pedido ayuda para trasporte de estudiantes se lo he dado y la mujer le respondió que la ayuda es para estudiantes y eso lo sabe es su obligación dar todo el apoyo de trasporte a estudiantes y apoyo de educación, es su obligación como trabajador público.

El edil le dijo que no es su obligación apoyar a la educación y la mujer le insistió que es su obligación porque por eso le pagan con los impuestos, no tiene ni vergüenza, replicó la mujer.

Encabritado, el alcalde le terminó diciéndole a la mujer que no tiene vergüenza y que es una ridícula, pero la mujer le cortó la llamada ante las ofensas, después de decirle que el ridículo y viejo era él.