TIZIMÍN, Yucatán, lunes 01/09/25.- Miente roba y traiciona: Eso se comprobó una vez más en lo que debió ser su primer informe de gobierno, pero el alcalde Adrián “CaraBobo” Quiroz lo convirtió en una sarta de mentiras, de autoelogios y una nueva traición al pueblo.
De acuerdo con nuestro fiel y veraz corresponsal, con un mensaje cargado de autoelogios, sin sustancia y muy alejado de la realidad que vive Tizimín, el CaraBobo rindió su Primer Informe de Gobierno Municipal, en un evento que más que rendición de cuentas fue un espectáculo de apariencias y derroche.

Desde el minucioso análisis de nuestro entrevistado, mientras tanto, en este primer año los únicos que han visto una transformación en su estilo de vida son los propios regidores y el alcalde, quienes hoy lucen coches nuevos, comidas caras y bolsillos más llenos.
La inconformidad es cada vez más evidente, el descontento ciudadano crece, y el municipio parece caminar directo al colapso administrativo.
En lugar de rendir cuentas claras, el primer informe de Adrián Quiroz dejó una sensación amarga la de haber perdido un año más entre promesas incumplidas, obras ajenas y una ciudad que se cae a pedazos.
Mi Grillo, a pesar de las grandes expectativas que creó durante su campaña, especialmente con la promesa del nuevo hospital para los tizimileños, la realidad es que no hubo ni una sola mención concreta sobre este tema que tanto urge a la población.
“El ya colapsado Hospital San Carlos sigue igual, sin mejoras, sin equipamiento y sin personal suficiente. Un claro ejemplo de que la salud, lejos de ser prioridad, ha sido olvidada por esta administración”, precisó nuestro informante.
Lo que sí hubo fue música, luces y gastos innecesarios: El evento, que incluyó la contratación de un grupo musical, se convirtió en una burla para una ciudadanía que día a día lidia con baches, lámparas fundidas, calles destrozadas y una inseguridad creciente. Mientras el municipio sufre un retroceso visible, los recursos públicos se destinan al lucimiento personal.
Lo más rescatable del evento, aunque no gracias al Ayuntamiento, fue la presencia del gobernador Joaquín Díaz Mena, quien anunció algunas obras para la ciudad. Sin embargo, estos proyectos provienen del gobierno estatal y no de gestiones propias del alcalde. Es decir, lo que vino a salvar el acto fue ajeno completamente al trabajo del edil.
Durante su intervención, Quiroz Osorio se limitó a pronunciar palabras huecas sobre “transformación”, pero sin cifras, sin resultados concretos, y con un discurso que intenta tapar con palabras bonitas la falta de acciones reales. La ciudadanía esperaba hechos, no elogios vacíos, finalizó nuestro fiel corresponsal.


