MÉRIDA, Yucatán, sábado 02/11/24.- En lo que parece una puerta para que el depravado maestro de danza Juan Carlos T.R., de 31 años de edad, quede libre de nuevo, la controvertida juez Diana Yadira Garrido Colonia, le puso la medida cautelar de prisión preventiva justificada.

Al cambiar la medida cautelar al ser vinculado, el maestro de baile y director de la escuela de danza “TDS, Tenorio Dance Studio”, la juez facilitó que siga su proceso en libertad, luego que primero se le excarcelara y que ahora es detenido una vez más por otra carpeta de investigación por abuso sexual y pornografía infantil en agravio de otras de sus alumnas.

Primero, la juez de control Garrido Colonia lo imputó por los delitos de abuso sexual equiparado agravado (2) y pornografía infantil y le impuso la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa.

Sin embargo, tras vincularlo a proceso penal cambió la medida cautelar a prisión preventiva justificada, abriendo, de esta forma, la posibilidad que salga de prisión en cualquier momento y llevar su proceso en libertad.

La “juez” dio un plazo de TRES meses para el cierre de la investigación complementaria de este desaseado caso.

ANTECEDENTE: Lo detuvieron en febrero de este año, acusado de que durante mayo, julio, septiembre y noviembre del 2022, en la academia de baile señalada, ubicada en la colonia Morelos Oriente, ejecutó en cada una de cuatro víctimas (de edades de 10, 11 y 13 años) actos lascivos, sin querer de llegar a relaciones sexuales.

Acto seguido les pidió que se quitaran la ropa, con el pretexto de probarse algún vestuario, mientras él las miraba, por lo cual hacía que las mismas exhibieran su cuerpo sin su consentimiento. Lo liberó el juez de control José Enrique Sáenz Dzul.

NUEVA DENUNCIA: Se asentó que, en las mismas fechas, presuntamente cometió actos lascivos en contra de niñas y adolescentes alumnas de su escuela de danza, hechos denunciados por madres de familia, quienes observaron que las menores tenían cambio de conducta y no querían regresar a la academia.

El individuo habría obligado a las menores a cambiarse de ropa frente a él durante los ensayos, en un salón en el que no permitía el acceso de las madres de familia.

Incluso, bajo presión y amenazas, las hacía participar en juegos en donde por cada equivocación debían quitarse una prenda, a veces hasta quedar totalmente sin ropa, y les tomaba fotos y video.