MÉRIDA, Yucatán, viernes 24/05/24.- Las ricas también sufren: El violento y poco hombre Antonio G.G.P., se dedicó a ofender, insultar, sobajar y humillar a su esposa, en la casa en la que ambos vivían, ubicada en el exclusivo Country Club.
LENTA O CORRUPTA: Extrañamente, cuatro años después de este violento hecho, que fue el 1 de abril del 2020, a las 15 horas, por fin procesan al sujeto, quien se supone ‘soltó’ dinero para tratar de evadir la justicia o de plano la justicia yucateca es una porquería y muy tardada: En ambos casos, por corrupción o por lenta es despreciable.
El sujeto violentó a su esposa, quien iba a llamar a la policía, pero los niños le pidieron que no y que no se lo llevaran, de modo que Antonio, en forma de burla, les dijo a los niños que no sabía por qué su mamá hacía eso, ni por qué los asustaba así.
“No me va a llevar la policía, vamos a estar bien”, les dijo el violento Antonio y se sentó a comer con los menores.
El juez de control José Enrique Sáenz Dzul, a quien le quitaron el caso de Arturo Millet, porque por ‘moches’ lo favorecía, dejó libre al sujeto, con el argumento de que acudió por su voluntad a comparecer.
El polémico juez lo imputó y lo vinculó a proceso penal, lo dejó libre y le impuso las medidas cautelares de firmar cada mes; no salir del Estado; someterse a vigilancia, y no acercarse a su mujer ni a sus hijos menores. Dio un plazo de tres meses para el cierre de la investigación complementaria.


