MÉRIDA, Yucatán, jueves 15/02/24.- Si querían ser buenos y ayudar a la gente debieron ser monjes o monjas no jueces, porque sus desatinadas decisiones premian a delincuentes, como al violador Usiel Osvaldo Román Millán Tut, a quien condenaron a sólo 25 años de cárcel, por violar a una niñita de 11 años de edad.
Los culpables de esta injusticia son los integrantes del Tribunal Colegiado Segundo de Enjuiciamiento, quienes también lo amonestaron públicamente; le suspendieron sus derechos políticos; lo condenaron a la reparación del daño en forma abstracta y que pague $200 mil por el daño moral; le prohibieron acercarse a la afectada, de manera permanente, y a los testigos, y a las casas de todos ellos; le negaron los beneficios sustitutivos de sanciones, y lo condenaron a una multa por 5,250 días de salario.
LA DETENCIÓN: A este “Chocó Quep” lo detuvieron en los primeros días de septiembre del 2022, en cumplimiento de una orden de aprehensión y lo consignaron ante la juez de control en Umán, Silvia Carolina Estrada Gamboa.

EL VIACRUCIS DE LA NIÑA: Los ataques empezaron a finales de agosto del 2020, a las 10:30 horas, cuando la menor tenía 11 años y estaba de visita en el terreno de la madre de su primo Usiel Osvaldo Román, que se ubica en Abalá.
Ahí, el degenerado la obligó a ir al baño con él y, bajo amenazas, le quitó la ropa, la acarició de forma lasciva hasta que la penetró; cuando acabó la amenazó para que no dijera nada o de lo contrario les haría daño a sus padres.
REPITE LA ACCIÓN: A la semana, cuando la niña estaba en casa de su abuela, siempre en Abalá, llegó Usiel y le dijo que irían a buscar a la mamá de éste y luego a comprar; aunque ella le tenía miedo, lo acompañó, pero él la llevó a un camino de monte, donde nuevamente la violó.
VA DE NUEVO: A la siguiente semana, cuando la menor estaba en el terreno de su mamá, ubicado en Abalá, llegó Usiel y le dijo que se subiera con él a su bicicleta para ir a buscar a la hermanita de éste, por lo que accedió porque tenía miedo de lo que podría hacer y la llevó a un camino hacia Sacalum, donde hay un monte, y nuevamente, bajo amenazas, le impuso la cópula y luego se retiraron del sitio.
LA VIOLABA TRES VECES A LA SEMANA: Después, Usiel iba cada dos o tres veces por semana, sin precisar fecha exacta, a la casa de su primita, en donde la llevaba al fondo del terreno, donde hay un baño, lugar donde la amenazaba y la agredía sexualmente, lo cual llevó al cabo hasta principios de junio del 2022, cuando la chamaquita ya tenía 13 años.
YA NO PUDO MÁS Y HABLÓ: El 18 de junio del 2022, a las 17:30 horas, la niña estaba en la casa de su abuela, en la fiesta de Abalá, y Uriel le dijo al papá de la muchachita que iba a ir a comprar y que la llevaría para que lo acompañe, pero la llevó al “ruedo”, donde hacen las corridas de toros y al llegar la ultrajó nuevamente y al terminar se vistieron y regresaron a la fiesta.
Sin embargo, la menor no soportó más los abusos y habló con sus familiares, quienes denunciaron a Usiel.


