VALLADOLID, Yucatán, martes 14/11/23.- En una muestra de su terquedad y prepotencia, el alcalde Alfredo Fernández Arceo propuso y se lo aprobó el Cabildo, que el permiso para vender licor en un restaurante sea de $154 mil, lo que daña la economía de los restauranteros y pone en peligro fuentes de trabajo.

Todo disfrazado, el alcalde sometió ayer lunes al Cabildo la aprobación de los permisos, en UMAS no en pesos: 280 UMAS por la licencia de funcionamiento, más 1200 UMAS por la anuencia de alcohol, para un total de 1,480 UMAS, es decir $154,000 pesos aproximadamente.

En vez de buscar el diálogo o de reconocer que estaba mal que pidiera un moche de $150 para permitir la venta de alcohol en restaurantes, el terco y soberbio alcalde quiere volver ley los moches que pedía por debajo del agua y con la complicidad de cinco regidores lo logró; cinco de los 11 ediles votaron en contra de esta aberración, indicó un ciudadano molesto con la actitud irracional del alcalde

TRAIDORES DEL PUEBLO: Votaron a favor de legalizar el ilegal cobro de ‘moches’ para permitir la venta licor en restaurantes el alcalde Alfredo Fernández Arceo y loes regidores Jorge Tamayo Hernández, Ángel Díaz Aguilar, Manuel Loria Santoyo, Elda Felicitas Sansores García y María Aida Poot Chan.

REGIDORES VALIENTES: Votaron en contra del capricho y la legalización de los ‘moches’ la regidora panista Gabriela Candelaria Aguilar Coronado; los ediles morenistas Yolanda Guadalupe Torres Bautista e Ingrid Patricia Álvarez Ordoñez, y los priistas Antonio Nuñez Chi y Roberto Osorio Rodríguez.

ANTECEDENTE: El miércoles 5 de mayo de 2022 publicamos que el que alcanzó ‘fama’ nacional fue el alcalde Alfredo Fernández Arceo, luego que la ARVAY denunció que exige un ‘donativo’ de $150 mil para entregar permisos de venta de licores a restaurantes de este municipio.

Lo que hizo el alcalde panista, y lo cantó a los cuatro vientos, es evidentemente un delito, fácil de comprobar y por eso ahora lo quiere volver ley.

Esa vez dijimos que al alcalde le tiene sin la mínima preocupación todo lo que se dice de él, pues de acuerdo con varios que lo tratan a diario, está tranquilo, inmutable y hasta parece burlarse, disfrutar y reírse de lo que armó la ARVAY.

“Ojalá y ya salga del clóset, para ver si así mejora su carácter, se le baja la soberbia, la prepotencia y se vuelve más racional”, finalizó nuestro entrevistado, quien puso como ejemplo al alcalde feliz y sonriente de Ticul, Rafa Montalvo, entre otros que son felices y no reprimidos.