MÉRIDA, Yucatán, sábado 04/11/23.- La mezcla de ignorancia, pobreza y vicios hundió en una historia terrorífica a dos niñas, de 2 y 3 años de edad, a quien su propia madre entregaba para que sean víctimas de todo tipo de abusos sexuales, en la colonia “San Juan Grande”.

Por pura casualidad, las autoridades descubrieron que las niñas andaban andrajosas, pepenado, de modo que las rescataron y descubrieron una triste historia que las transformó en seres totalmente antisociales, pues las dejaron hipersexualizadas y traumatizadas severamente.

Luego de una investigación, se descubrió que los abusos fueron de 2017 a 2019, de modo que las menores ahora tienen 10 y nueve años de edad y están muy dañadas psicológicamente.

VAN CAYENDO LOS ABUSADORES: Uno por uno, incluida la detención de la drogadicta Dione Zafiro D.P., de 24 años de edad, aprehenden a un grupo de personas que sometían a aberraciones sexuales a las hijas de la mujer, unas niñas, que en esa época tenían 3 y 2 años y vivían con su abuela en un picadero de la colonia San Juan Grande.

PRIMER DETENIDO: El sábado 21 de octubre de este año, detuvieron a Manuel Rolando R.M. (a) “Duvalín”, de 47 años de edad, quien es sordo y ciego, además de fungir como pareja sentimental de la ahora procesada, en cumplimiento de una orden de aprehensión; lo vincularon por el delito de abuso sexual agravado, acusado de someter a vejaciones a las dos niñas.

SEGUNDO DETENIDO: Es Dioné Zafiro, madre de las niñas, a quien el juez de control Kenny Martins Burgos Salazar la imputó por el delito de abuso sexual equiparado agravado, le impuso la medida cautelare de prisión preventiva por todo el tiempo que dure el proceso y programó la audiencia de vinculación para el martes 7 de noviembre.

Mucho antes, la juez de control Silvia Pamela Cetina Bautista vinculó al “Duvalín”.

LA TERRORIFICA HISTORIA DE LAS NIÑAS: Las menores vivían con su madre Dione Zafiro D.P., la cual se droga y tiene otros vicios; ella se dedica a recolectar chatarra y sacaba a sus hijas a pepenar a pesar de su edad.

Las tres habitaban en una casa de la colonia antes mencionada, junto con su abuela L.R.P.Q., sobre la cual se busca ejercitar acción penal; la señora tenía como “Kex” (Querido, amante) a A.A.S.M., quien era mudo y quien finalmente murió en un accidente.

A esa casa acudía “Duvalín” y otros hombres, para consumir bebidas embriagantes y todo tipo de drogas, al igual que resistol 5000, que le daban a oler a las menores, para someterlas a prácticas sexuales.

EL INICIO DE LOS ATAQUES SEXUALES: Cuando las niñas tenían 2 y 3 años, la pareja de la abuela empezó a tocarlas. Las amarraba desnudas a un árbol y las besaba en la boca y manoseaba sus genitales. Además, no les daban de comer y por eso aprendieron a consumir los fluidos corporales de su abuela y del amasio de ésta, además de que bebían y consumían sus orines y propios excrementos.

El sujeto de apodo “Duvalín”, que era asiduo visitante de la casa, también las tocaba en todas partes y hacía que le practicaran el sexo oral, al grado que también las colgaba de los tobillos de un árbol desnudas y las besaba en la boca y partes íntimas, con el consentimiento de Dioné, madre de las niñas y “Xun” (querida, amante) de Duvalín.

CONDUCTA ANORMAL DE LAS NIÑAS: Otra conducta anormal que padecen las niñas es que se pinchaban los dedos y chupaban su sangre, además que la mayor se jalaba el cabello y lo comía, incluso aporreaba su cráneo en las paredes, pidiendo que la tocaran en sus genitales.

Finalmente, las rescataron de la casa del ‘infierno’ cuando las encontraron las autoridades deambulando y, cuando las entregaron a un familiar, éste notó que las niñas se frotaban los genitales, espiaban a los varones cuando iba al baño, pedían tener sexo oral con cualquiera, entre otras cosas.

EXAMEN PSIQUIÁTRICO: Un estudio psiquiátrico arrojó que ambas estaban muy dañadas en sus emociones y comportamiento, que no eran propios de niñas de esas edades, pues estaban hipersexualizadas, además que estaban traumatizadas y padecían una severa desnutrición, por el abandono de su progenitora, quien sólo se dedicaba a la recolectar de chatarra para comprar sus drogas y abandonó a sus hijas a su suerte.