MÉRIDA, Yucatán, jueves 20/07/23.- Al segundo intento mató a su papá, de dos certeros hachazos y, luego de entregarse a la justicia, el parricida David Concepción D.C. (a) “Chocano”, de 49 años de edad, quiere que lo manden a la cárcel de Sinaloa, donde estuvo preso 17 años.
Además, este sujeto también enfrenta el delito de robo calificado, por un monto aproximado de 200 mil pesos y es cuestión de días que la nueva carpeta de investigación en su contra se canalice a un juez de control para sumar un nuevo proceso penal en su contra.
Por estos dos procesos penales, “Chocano” recibiría una pena máxima de 70 años de cárcel en el Penal de Mérida, no el penal de Sinaloa, donde ya había hecho una vida y donde es su deseo de vivir por el resto de sus días.
De acuerdo con datos recabados, “Chocano”, ya les había advertido a sus familiares que iba a matar a su padre, porque lo había fastidiado y no le daba de comer; además, una semana antes había intentado asesinarlo en la calle, pero su progenitor escapó y al ahora parricida lo detuvo la Policía Municipal de Motul, que después lo dejó libre.
Confeso, el parricida guardó silencio en torno al por qué mató de dos hachazos a su padre Ricardo D.T., de 70 años, pues sólo quiere que lo envíen a un penal de Sinaloa, donde estuvo preso durante 17 años por homicidio, violación y secuestro.
El juez de control José Enrique Sáenz Dzul lo imputó por el delito en razón de parentesco o relación y le impuso la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa por todo el tiempo que dure el proceso. Programó la audiencia de vinculación para el lunes 24 de julio.
Como publicó El Grillo de Yucatán, el domingo 16 de julio, a las 14:30 horas, “Chocano” y su papá estaban en el patio de una casa de la calle 29 entre 33 y 35 de la comisaría de Kiní, Motul, pero el septuagenario no quiso invitarlo a comer, pues sabe que su hijo nada más se dedica a vagar y a robar.
Los dos se enfrascaron en una discusión y, molesto, “Chocano” se levantó de improviso de la mesa, agarró un hacha, con la que corta leña, y le asestó a su progenitor dos hachazos en el cuello.
Cuando vio lo que había hecho, montó un triciclo y se alejó, pero como sabía que no iría lejos, decidió entregarse a las autoridades y confesar que había matado de dos hachazos a su padre; incluso hasta pidió que lo encerraran en una celda.


