MÉRIDA, Yucatán, lunes 09/01/23.- Yucatán sigue siendo seguro y crímenes pasionales y aislados NO indican falta de seguridad, ya que prácticamente son imposibles de predecir e impedir, quien diga lo contrario no sabe nada de seguridad.

La inseguridad se debe al crimen organizado, que cobra derechos de piso, amenaza, asesina, vende drogas, se matan entre ellos y hasta ahora, a menos que se demuestre lo contrario, no hay eso en Yucatán.

NO s puede poner un policía a cada pareja, a cada matrimonio y aunque así fuera JAMAS impedirían un asesinato, aunque sea fácil detener al asesino. Radicales, extremistas, políticos baratos y demás sólo hablan por hablar sin saber que es la inseguridad. Ojalá fuera a Ciudad Juárez y Tamaulipas para que vivan en carne propia que es la inseguridad.

Tras el lamentable feminicidio del que fue víctima la joven Yeimi Lavadores, no han faltado quienes se rasguen las vestiduras diciendo que está en riesgo la seguridad en Yucatán, como una estrategia para golpear al gobierno en turno.

Así ocurre cada vez que sucede en Yucatán un caso “grande”, los cuales aún, afortunadamente, son esporádicos y fruto de la pasión o del desquiciamiento de una persona, a diferencia de otros estados donde no solo ocurre un feminicidio al dia, sino que pueden ser varios, además de otros delitos de alto impacto.

La seguridad en el estado se debe en gran medida a la forma de ser de los yucatecos, que sumado a las estrategias exitosas que han tomado los gobiernos en turno da como resultado lo que hoy podemos presumir.

De alguna manera todos los gobiernos en turno han tratado de colgarse exclusivamente para sí las medallas en seguridad. De ahí que cada vez que ocurre un suceso que conmocione a la sociedad comienzan las críticas como golpeteo político.

Es bueno que se enciendan las alertas cada vez que ocurre un delito como el lamentable feminicidio de la joven Yeimy, lo que no es válido es que se use como golpeteo político, pues eso no abona a la seguridad y sí crea ríos revueltos que aprovechan los oportunistas.

Es bueno cuestionar cada vez que se sacude nuestra seguridad, pero la reflexión debe ser enfocada también a lo que estamos haciendo o dejando de hacer como sociedad, pues la delincuencia organizada “no llegar hace”, sino que se va incubando en sociedades que han dejado pasar hechos y alertas.