CIUDAD DE MÉXICO (AP), 27/10/22.- Una muestra contundente de riñas políticas internas a puño limpio estalló esta semana en el partido Morena del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, incluso conversaciones telefónicas grabadas en secreto y denuncias de vínculos con cárteles de la droga.
Con Morena dominando ahora, la pregunta más importante en la política mexicana se ha convertido en qué tipo de divisiones internas afectarán al partido —que básicamente existe por López Obrador— cuando él se retire en 2024. La respuesta que se vio esta semana es que seguramente no será nada agradable.
El derramamiento de sangre comenzó, literalmente, el viernes, cuando Salvador Llamas, miembro del comité nacional de Morena, fue asesinado a tiros frente a comensales aterrorizados en un exclusivo restaurante de carnes en la ciudad occidental de Guadalajara.
La víctima se desempeñaba como funcionario local en puerto turístico de Puerto Vallarta, que al igual que el resto del estado de Jalisco está dominado por el Cártel Jalisco Nueva Generación. Extrañamente, Llamas fue baleado por un hombre que estaba sentado con él en su mesa. Los fiscales locales dijeron que el asesinato parecía estar relacionado con el narcotráfico.
El asesinato reavivó el malestar de las elecciones internas para liderar Morena en agosto, que estuvieron repletas de acusaciones de fraude. Llamas fue elegido por un margen sospechosamente amplio en esa votación.
John Ackerman, un académico de origen estadounidense y disidente del partido, tuiteó que Llamas era “un narco de Vallarta, consejero de Morena por acarreo de gente”.
López Obrador dijo posteriormente que no había evidencia hasta el momento de que Llamas estuviera implicado con los cárteles.
Otra disputa estalló durante el fin de semana, cuando la gobernadora de Campeche, un estado en la costa del Golfo de México, sugirió que tenía información vergonzosa de escuchas telefónicas sobre Ricardo Monreal, el jefe de Morena en el Senado.
Monreal se ha postulado para la nominación para suceder a López Obrador, quien constitucionalmente no puede reelegirse, a pesar de que la alcaldesa de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, se ha convertido en la clara favorita. La campaña de Monreal ha sido lo suficientemente ruidosa como para afirmar que los líderes de Morena quieren callarlo.


