MÉRIDA, Yucatán, martes 26/04/22.- Al émulo de Chávez y de Castro le dieron dos certeros tiros en menos de 10 días y lo dejaron moribundo: Al igual que el Titánic, el barco insumergible que se hundió en su viaje inaugural, el Peje y MORENA comienzan su viaje a la profundidad del olvido político.

El 10 de abril, el 83 por ciento de los mexicanos mandó al tabasqueño, que no trabajo durante 18 años, pero vivió como rey, a freír bolas en sartén de palo, como diría mi mamá para dar a entender que lo mandaron a la v… como dijo Chumel Torres en su cuenta de Twitter (@ChumelTorres), quien agregó, eso debe doler.

Días después, el 19 de abril, la Cámara de Diputados le asestó tremendo descalabro a las intenciones dictatoriales, antiprogresistas y nefastas del PEJE, al desechar su proyecto de reforma energética, que en esencia se oponía a lo moderno y sólo quería monopolizar el servicio de la energía eléctrica, mientras que el mundo entero marcha en sentido contrario a lo que este mal aprendiz de dictador quería.

Es decir, en NUEVE días el Peje quedó como zombi político, con un pie en la tumba política, cerca del destierro del poder, listo para que México se aleje de esta pesadilla que vive con el tabasqueño, un idiota y estúpido sin precedente.

MORENA y el PEJE se hunden y los del PRI que ahora querían colgarse de esta nave “insumergible”, se irán al fondo del océano político con ellos.

Como a los constructores del Tiranic les ganó la soberbia: Ellos dijeron que al barco ni Dios lo podía hundir y en respuesta se hundió a menos de un día de su viaje inaugural. El Peje se sintió dios, pero ahora ve que es un ser enfermo mental.