PARÍS, Francia, viernes 25/02/22.- El jueves 24 de febrero, poco antes de las 6 de la mañana de Moscú, el presidente ruso Vladimir Putin anunció el inicio de una “operación militar especial” en Ucrania, que justificó con la necesidad de pacificar el conflicto en el este del país. El Ejército ruso comenzó los ataques con misiles de alta precisión contra la infraestructura militar ucraniana, sistemas de defensa antiaérea, aeródromos y almacenes de armas.
Después de esto, Putin comenzó su ofensiva por diferentes puntos de la frontera ucraniana con el avance de tanques, blindados y otros vehículos militares, ante lo que el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, declaró la ley marcial en todo el país, rompió las relaciones diplomáticas con Rusia y llamó al Ejército ucraniano a causar “el mayor número posible de bajas” al invasor ruso.
Desde Kiev, se admitió la muerte de al menos 40 militares ucranianos y decenas de civiles en un ataque perpetrado por la artillería de las milicias separatistas prorrusas contra un hospital en la región de Donetsk y en un ataque aéreo ruso contra una unidad militar ubicada en la región de Odesa, a orillas del mar Negro.
Ante este drama, miles de personas abandonaron la capital Kiev y hubo atascos en las carreteras rumbo al oeste del país, mientras las vecinas Moldavia y Hungría reportan la llegada de una gran cantidad de refugiados.


