MÉRIDA, Yucatán, miércoles 19/01/21.- A Sergio Enrique O.M. (a) “Mala Vida”, identificado por varios testigos, pasaría una larga temporada, de poco más de 60 años en la cárcel, por el delito de feminicidio y el de homicidio calificado, pues mató a su ex mujer María Joaquina C.L., y su nueva pareja Ebenezer C.D.

A “Mala Vida” lo detuvieron anteayer, pero padece síntomas de Covid, de modo que la audiencia de imputación por feminicidio agravado y homicidio calificado en su contra se aplazó por término indefinido.

A este sujeto lo detuvieron en cumplimiento de una orden de aprehensión, que emitió la juez de control de Progreso, Mariza Virginia Polanco Sabido, pero la hacerle una exploración médica preventiva, personal del juzgado del puerto detectó que padece síntomas de Covid.

Ante esta enfermedad, la juez decidió aplazar la audiencia de imputación hasta que las condiciones de salud del detenido lo permitan.

A “Mala Vida” lo acusan del doble crimen cometido el sábado 15 de enero, en el fraccionamiento Flamboyanes, en Progreso.

Es adicto a las drogas y al alcohol
Según se averiguó, “Mala Vida”, quien es adicto a las drogas y el alcohol, maltrataba y le robaba a su mujer María Joaquina C.L.,de 31 años de edad, lo que provocó que se separaran, pero no dejaba de fastidiarla. La mujer rehízo su vida y un mes antes de que la matara su ex empezó a vivir con Ebenezer C.D., de 31 años de edad, en Flamboyanes.

La mujer ya había denunciado varias veces a “Mala Vida”, por violencia familiar y lesiones, y, aunque supuestamente él tenía restricciones, nunca cumplía con las mismas.
Es más, en junio de 2021 entró a la casa donde habitaba María Joaquina C.L. y apuñaló en siete ocasiones al hermano de ella, pero no se procedió en contra de este asesino.

Ahora, luego del doble crimen, vecinos lo identificaron y, aunque huyó, la Policía Estatal de Investigación de la Secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía General del Estado lo detuvieron, acusado de los delitos de feminicidio agravado.

A María y a su nueva pareja los hallaron muertos en su casa, ubicada en la calle 61 entre 60-By 60-C, en la llamada zona del IVEY, del fraccionamiento antes mencionado.

María murió acuchillada en el pecho, mientras que su pareja falleció porque le cortaron el cuello, no a balazos como se dijo inicialmente.

El doble crimen se descubrió cuando una mujer que fue a pagarle a María el dinero de una de las “tandas” que organizaba, para subsistir con sus hijos.