MÉRIDA, Yucatán, domingo 06/12/20.- Un grupo de voluntarios limpiaron y recolectaron más de 700 kilos de residuos sólidos del cenote Chen Há, ubicado en Kopomá, el viernes 4 de diciembre; el proyecto se consolidó gracias al apoyo de la Fundación Bepensa, Asociaciones civiles, órdenes de gobierno, ejidos, pobladores en general, espeleobuzos y personal técnico.

Tras 5 horas de intenso trabajo, se lograron extraer poco más de 700 kilos de residuos sólidos, que a diferencia de los anteriores saneamientos, debido al gran volumen  y características de los residuos sólidos se desenterraron medidores de luz, los mismos que se utilizan en los hogares y empresas, siendo que muchos de ellos se ubicaron gracias a la combinación de la experiencia de los espeleobuzos y de un detector de metales ya que por ser un cenote abierto, y a la constante precipitación de materia orgánica, así como el mismo peso de los artefactos, estos se encontraban debajo de una gruesa capa de sedimento.

Este tipo de aparatos electrónicos poseen componentes altamente contaminantes como cobre, plomo e imanes, de modo que estos metales pesados fueron los que originaron la muerte de peces que se observaron depuestos en el fondo; siendo que unos se encontraban en buen estado de conservación y otros solo se vislumbraba el esqueleto; a ello hay que sumarle los cráneos de 3 cocodrilos.

Es importante recalcar que en los últimos años diversos estudios han demostrado que el agua de muchas zonas de Yucatán posee partículas cancerígenas, y sin duda este tipo de acciones además de ser un desastre para el medio ambiente podría abonar al problema debido a sus agregados peligrosamente contaminantes.

Al final de la jornada se contabilizaron 112 aparatos, muchos de ellos completamente corroídos por el paso del tiempo y algunos adheridos a mandíbulas de animales. Por fortuna se identificaron peces vivos como mojarras y los llamados Aluh (en maya) o bagres de cenotes.

Tirar los depositos atenta contra la salud, no solo de los ciudadanos que viven cerca del cenote, que aprovechan el agua de pozo para consumo humano, animal e incluso hortalizas, sino un riesgo inminente para los municipios circunvecinos.

Importante señalar que algunos cárcamos o sitios de extracción podrían estar en el trayecto del agua que sigue su rumbo natural hacia el mar antes de llegar al sitio de extracción para luego ser aprovechada para actividades domésticas.

Un atento llamado a las autoridades de los 3 órdenes de gobierno para que tomen cartas en el asunto, ya que la incógnita hasta el momento sigue siendo quien arrojo estos medidores de energía y la razón.  

Finalmente, exhortamos a los pobladores a custodiar los cenotes de la península de Yucatán ya que el agua que estos contienen de una u otra forma llega a nuestros hogares.