WASHINGTON, miércoles 04/11/20.- Más de 12 horas después de iniciada la jornada electoral, el presidente Donald Trump y el candidato demócrata Joe Biden se encontraban anoche enfrascados en una intensa batalla por la presidencia de Estados Unidos.

Con el conteo pendiente en varios estados claves, ambos hicieron pronunciamientos en los que expresaron sus expectativas de cara a los resultados finales, que no se conocerían sino hasta en los próximos días. Una de las causas principales de la lentitud en los conteos es la cifra histórica de votos que se emitieron por correo.

En un discurso anoche desde Wilmington (Delaware) acompañado de su esposa Jill, Biden se mostró optimista y pidió a sus seguidores que “mantengan la fe”, aunque “puede llevar tiempo” declarar su victoria, sobre todo por los retrasos en el conteo en estados importantes como Pensilvania.

Fiel a su costumbre, Trump lanzó enseguida acusaciones en Twitter, donde dijo que los demócratas “intentan robar” las elecciones, pero los resultados provisionales le dan una “gran victoria”. “Tenemos una GRAN ventaja, pero ellos están intentando ROBAR las elecciones. Nunca les dejaremos hacerlo. ¡Los votos no pueden emitirse una vez cerradas las urnas!”, escribió.

Enseguida Twitter censuró el mensaje porque “puede ser engañoso”.

A la una y media de madrugada de este miércoles, Trump pronunció un mensaje desde la Casa Blanca ante un grupo de simpatizantes, a quienes dijo que su ventaja es irreversible que, por más que hagan los demócratas, no lo van a alcanzar.

En medio de constantes aplausos, afirmó que él iba ganando desde los primeros conteos, pero que de repente se paró el proceso y eso es un fraude al pueblo estadounidense. Ratificó que llevará el caso ante los tribunales.

Pese a la crisis económica y sanitaria por la pandemia del Covid-109, millones de votantes dejaron de lado sus temores al virus e hicieron largas filas para votar en persona, uniéndose a 102 millones de estadounidenses que lo hicieron días o semanas atrás, una cifra sin precedente que equivale al 73% de la votación total de 2016, cuando Trump llegó a la presidencia.