MÉRIDA, Yucatán, martes 07/07/20.- En una nueva controversial decisión, luego de dejar libre a Izael D. C., el “destazador” de la “Leandro Valle”, el juez Kenny Martins Burgos Salazar imputó por homicidio simple a Hernán T. Y., quien mató a golpes a Vicente R. S.
En una segunda pifia en sólo tres días, este “juez” desestimó que el asesino en dos fechas diferentes acudió a una frutería del fraccionamiento “Francisco de Montejo” y golpeó al chiapaneco Vicente, al que finalmente mató.
El homicidio simple se castiga con pena de 10 a 20 años de cárcel, mientras que el homicidio calificado de 30 a 40 años de prisión.
A Hernán lo detuvieron en cumplimiento de una orden de aprehensión y lo pusieron a disposición de Burgos Salazar, al que se le solicitó que al acusado lo imputen por homicidio calificado, pero sólo lo llamó por homicidio simple.
De esa forma, Burgos Salazar suprimió la calificativa, pues a su juicio no se actualizó la agravante y luego le impuso la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa. La audiencia de vinculación se efectuará el miércoles 8 de julio.
El sujeto fue denunciado por Juan R. H., por la muerte de su hijo, quien en vida respondió al nombre de Vicente R. S.
De acuerdo con datos recabados, a las 14 horas del jueves 5 de marzo de 2020, Hernán estaba afuera de una frutería, ubicada en la calle 41 del fraccionamiento Francisco de Montejo y agredió físicamente con golpes y patadas en diversas partes del cuerpo a Vicente.
Posteriormente, el viernes 13 de marzo, a las 8 horas, Hernán agredió de nuevo a Vicente, con golpes y patadas en diversas partes del cuerpo.
Esta agresión física ocurrió adentro de la frutería y le ocasionó a Vicente lesiones que a la postre le produjeron la muerte: murió de síndrome de disfunción orgánica múltiple secundaria a traumatismo abdominal cerrado.
El viernes Burgos Salazar dejó libre a Izael, acusado de los delitos de resistencia de particulares, portación de arma de fuego y ataques peligrosos, porque atacó a los policías que investigaban la muerte de Roberto de Jesús. Aprovechando el “regalito” de Kenny Martins, ni tardo ni perezoso Izael huyó.


