MÉRIDA, Yucatán, miércoles 29/04/20.- En un adelanto de que la ley seca seguirá y con argumentos que rayan en una mente dictatorial, el gobierno estatal dice que disminuyeron suicidios, accidentes y violencia familiar, de modo que esa es la panacea: NO vender licores.

En su afán de justificar que extenderá la ley seca, el gobierno panista dice, de manera absurda, irracional y poco inteligente que la ley seca evita muchos delitos y tragedias, de lo que se puede inferir que el estado ideal es aquel en el que se impone la ley seca.

Lo que hicieron es ocultar la información y no dar casos de violencia familiar, suicidios y otros delitos, pero lo que no pudieron controlar es el salvaje robo de cervezs a expendios a lo largo y ancho de Yucatán.

Este viernes expira el decreto por el cual el gobierno del estado impuso la ley seca, con el argumento de disminuir la violencia familiar. Sin embargo, con estas afirmaciones que hace se da por sentado que la impondrá de nuevo, a pesar el daño y los perjuicios que ocasiona, en especial a la economía.  

“La ley seca es la panacea de todos los males, luego entonces se debe aplicar siempre”, parece decir el gobierno vilista, afirmó un ciudadano al enterarse de que el gobierno dice que todo, y no permitirán una venta controlada  y con las medidas de prevención obligatorias,

Aunque la lógica y la razón no comprobaban que la ley seca ayudaría en esta crisis sanitaria, se impuso y, como advertimos, trajo más perjuicios que beneficias, y si lo vemos muy fríamente, no hubo beneficios.

Aquí la lista de perjuicios de la ley seca:

-Puede detonar la violencia familiar, debido al síndrome de abstinencia en situación de encierro, desempleo y sin dinero.

-Fomenta el descarado aumento de la venta clandestina de bebidas alcohólicas

-Eleva el precio de las bebidas alcohólicas, lo que daña la economía familiar.

-Perjudica la economía de negocios legalmente establecidos

-El estado dejará de captar ingreso por los impuestos que genera la venta de bebidas alcohólicas.

Con la ley seca pierden Hacienda, estatal y federal, pierden los comerciantes que venden cervezas y licores, pierde la gente al pagar altos precios, y sólo ganan los clandestinos. Así de clara y contundente es la realidad.