MÉRIDA, Yucatán, sábado 28/12/19.- El desprecio de Michelle Fridman Hirsh por los yucatecos ha quedado más que demostrado, pues canta a los cuatro vientos que le vale lo que digan de ella en los medios locales, porque tiene el apoyo del gobernador.
Soberbia y prepotente como nadie, se jacta de decir que no le interesa en lo más mínimo quedar bien con los reporteros locales, porque a ella le interesan los “nacionales” a los que trata bien y apapacha.
Michelle, quien en 15 meses ha gastado varios millones en viajes al extranjero, cree que todo lo que hace está bien, aunque hasta ahora no haya datos concretos y precisos de un aumento en el turismo, pero si los hay de fracasos, equivocaciones, sospechas de corrupción y despilfarro en nombre de la promoción de Yucatán, como El Grillo ha publicado puntualmente.
Esta cobijada por la “miedosa complicidad” de los turisteros, de todos los rubros, quienes por miedo a perder o quedar mal con el gobierno no desmienten las cifras alegres de la venida del altiplano, a quien, de modo extraño y sospechoso, solo aplaude y habla bien de ella el jalisciense José Luis Sierra Villarreal.


