MÉRIDA, Yucatán, miércoles 25/12/19.- Luego de la vorágine de los dos días previos a la Nochebuena y después de los festejos, la ciudad despierta lentamente, trasnochada, con un amanecer de 14 grados Celsius y calles vacías.

Mientras a las 06:00 horas el mercurio estaba en los 14 grados Celsius, muchos seguían en la fiesta: a las nueve de la mañana la temperatura había llegado a 20 grados, mientras Mérida estaba sumida en un aletargamiento, propio de una noche de fiesta.

Después de los días de despilfarro, con compras de locura y tiendas, supermercados, plazas comerciales y el centro de la ciudad a “reventar”, el despertar en la Navidad es lento: mientras unos tratan de despertar de una la mala noche o de la mala noche y el trago,  otros siguen en la fiesta o vuelven a sus casas aún con las botellas o vasos en la mano.

Ahora sigue la cruda, la cruda para los que se embriagaron y la “cruda” moral por lo despilfarrado, por haberse endeudado para pasar una “noche buena”.

Muchos se niegan a pagar el alza de impuestos, aunque quieren buenos servicios y seguridad de alta calidad, pero bien que dilapidaron en compras, muchas de ellas en cosas que ni necesitaban, sólo para sentirse “importantes” o sentir que son alguien si compran: Compro, luego existo.

A muchos, el Monte de Piedad o las casas de empeño los esperan, para terminar el año con pachanga, pues no faltaba más, viva la diversión en nombre del nacimiento de Jesús y por la llegada de un nuevo año.