WASHINGTON, lunes 28/10/19.- En un raro momento en que por un lado es objeto de una investigación que podría finalizar con un juicio político y por otro puede exhibir como un trofeo la cabeza del líder del grupo Estado Islámico, el presidente Donal Trump asistió ayer domingo al National Parks para ver el quinto juego de la Serie Mundial de béisbol entre los Nacionales de Washington y los Astros de Houston.

Pero su presencia no trajo suerte a los locales, que perdieron por tercera vez consecutiva, ni fue bienvenida en las gradas, donde se oyeron fuertes abucheos en su contra.

Con traje oscuro y corbata roja, acompañado de su esposa, Melania Trump, el mandatario llegó al Nationals Park justo antes del primer lanzamiento del juego.

Previamente Trump había generado polémica al criticar que el primer lanzamiento del partido lo lanzaría el chef estadounidense-español José Andrés, uno de sus mayores críticos.

El jefe del Ejecutivo estadounidense y su comitiva, entre quienes figuraban los senadores republicanos Lindsey Graham y David Perdue, se instaló en un palco de los niveles bajos del graderío, a la izquierda del plato, cuando el juego comenzaba. En ese momento, no se anunció formalmente su presencia.

Algunos le dirigieron saludos, mientras el Presidente sonreía y levantaba los pulgares.

Al final del tercer inning, las pantallas del parque mostraron un mensaje que rendía honores a los militares estadounidenses. Hubo entonces ovaciones en el estadio.

Antes del comienzo de la cuarta entrada, las pantallas gigantes del estadio transmitieron su imagen durante unos diez segundos. Y fue cuando el estadio, con más de 43,910 seguidores de los Nacionales en las gradas, rompió en abucheos y el grito: “¡Enciérrenlo!”, “¡Enciérrenlo!” ( “Lock him up”, en inglés).

Tump no se inmutó y siguió saludando. Luego, algunos espectadores detrás de home mostraron un cartel que decía: “Los excombatientes a favor del juicio político”. Otro letrero decía: “¡Juicio político a Trump!”.

El Presidente permaneció en el parque durante siete entradas, antes de volver a la Casa Blanca. Los Astros le dieron una paliza de 7-1 a los Nacionales, tomando ventaja de 3-2 en la serie, a un triunfo de llevarse el título de la Serie Mundial por segunda vez en tres temporadas.