TIZIMÍN, Yucatán, viernes 25/10/19.- Como una historia para no creer, el joven Braulio Patrón Coral, de 25 años de edad falleció el martes pasado tras sufrir una descompresión pescando langosta. Hace dos meses su hermano mayor murió por la misma causa.

Debido a la necesidad de bucear la langosta y mero a profundidades que rebasan la tabla de buceo, es decir que están trabajando arriba de las 30 millas, en menos de un mes ya son tres los pescadores fallecidos por esta causa.

Hace poco más de una semana un joven de 27 años de edad murió durante su traslado a una clínica tras sufrir una descompresión.

Los ribereños de San Felipe refieren que la escasez del producto que han saqueado los furtivos obliga a los buzos a alejarse para poder traer sustento a sus familias poniendo en riesgo su vida.

Sin embargo consideran que también es una irresponsabilidad de los buzos que se arriesgan sin tener un equipo adecuado que pueda soportar altas profundidades.

Incluso señalan que la mayoría de las especies que han saqueado los furtivos ya no hay cerca de la costa si no a más de 30 millas.

Por si fuera poco no solo buzos se alejan a grandes distancias si no que en la costa Oriente hay embarcaciones que se alejan a más de 30 millas para capturar el mero, lo que pone en peligro a tripulantes porque de acuerdo al permiso ribereño, las lanchas no deben pasar las 20 millas.

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