MÉRIDA, Yucatán, lunes 13/05/19.- Pensando que tenía un “cuantioso botín”, el taxista Edgar Armando González Meneses fue ultimado de un “tiro de gracia”, con un arma “hechiza”, porque se habría resistido a que le robaran $200, que tenía de ganancias.

De acuerdo con las investigaciones, ya se tiene identificado a los presuntos homicidas, que mataron y arrojaron el cuerpo del taxista en un monte.

El sábado publicamos que las investigaciones avanzaban y que se manejaban varias teorías: El taxista estaba metido en el narco; fue víctima de un marido celoso, y, por último, que trataron de asaltarlo y se resistió, de modo que lo mataron.

El fatal día, Edgar Armando inició su viaje en Mérida y posteriormente trasladaría a una pareja a Tixkokob, pero al llegar a la comisaría de Euán fue amagado con un arma de fuego y obligado a conducir hacia Ekmul, por un tramo solitario de unos tres kilómetros, que casi es usado exclusivamente por los habitantes de las citadas comisarías.

Ahí, en un camino solitario y lúgubre, Edgar Armando González Meneses fue asaltado por la supuesta pareja, que lo amagó con un arma de fuego tipo “hechiza”, para robarle la ridícula cantidad de 200 pesos.

Sin embargo, al parecer el joven taxista presentó resistencia al asalto, de modo que los delincuentes, sin el más mínimo remordimiento, luego de robarle el dinero lo ejecutaron de un disparo en la cabeza.

El 9 de mayo fue encontrado su cuerpo sin vida, tirado entre la maleza, a la orilla de la carretera Euán-Ekmul. Un día después fue encontrado su vehículo, en la población de Cacalchén, en un terreno baldío.

Se presume que los asesinos, tras cometer su atroz crimen, trataron de guardar el cuerpo entre la maleza, monte adentro, y luego se llevaron el vehículo del taxista, junto con sus pertenencias, para regresar a la ciudad de Mérida.

Al vehículo le quitaron las placas para no ser detectados con facilidad y posteriormente trataron de venderlo sin éxito, por lo que lo dejaron abandonado en un terreno baldío de Cacalchén; el coche lo cubrieron con ramas y yerbas, tratando de despistar a las autoridades.

El celular y otras pertenencias de Edgar Armando supuestamente fueron vendidas por los asesinos en una casa de empeños ubicada frente a Plaza Oriente, donde días después se implementó un operativo policíaco en conjunto con autoridades de la PROFECO.

Habitantes de Cacalchén señalaron que la persona que dejó el vehículo es originaria de Mérida, pero está casado con una mujer originaria de Bokobá y que últimamente lo han visto platicar y tramar con una persona de Tekantó, por lo que se presume que los asesinos conocen a la perfección los poblados donde perpetran sus horrendas fechorías.

CON INFORMACIÓN DE POR ESTO!