MÉRIDA, Yucatán, miércoles 03/04/19.- Investigadores de la Universidad de Barcelona realizan trabajos en la zona arqueológica X´baatún, ubicada en el parque ecoturístico Oxhuatz de casi 500 hectáreas que pertenece a la comunidad de Tekal de Venegas, al oriente de Yucatán.

“X´baatún, que en lengua maya significa ´Lugar donde se recoge el agua´ o ´Sarteneja´ se encuentra en un sitio bellísimo con cenotes, aguadas, elementos naturales de gran valor y otras dos zonas arqueológicas”, revela vía telefónica desde España el antropólogo Juan García Targa, investigador autónomo de la Universidad de Barcelona.

Gracias a los trabajos de investigación realiza en coordinación con especialistas de las Universidades Autónoma de Yucatán y Santander, descubrió una enorme ciudad maya enclavada en medio de la selva casi virgen del oriente de Yucatán.

Hay una serie de edificios, como un juego de pelota, una pirámide de 50 metros de largo por 15 de alto enclavado en el centro del sitio “y una serie de construcciones que interpretamos como palacios con habitaciones en la parte superior, todo está alrededor de una aguada”.

Juan García Targa, quien llegó a Yucatán hace 30 años porque se enamoró de los mayas de México gracias a las clases de religión que le brindó un sacerdote escolapio, dice que en X´baatún se observa que en la última fase de ocupación se aprovechó material de la construcción para amurallar parte del sitio arqueológico.

Los mayas en un momento muy tardío, por diversas circunstancias, ya sea por peligro o ataque de otros vecinos de la zona, amurallaron la zona central de algunos edificios del sitio “que sabemos se ocupó en el clásico medio hacia 500 años después de Cristo”.

Los habitantes prehispánicos del lugar, que actualmente es de difícil acceso, pues se encuentra en la selva alta, a 19 kilómetros de la comunidad de Tekal de Venegas, se beneficiaron con los abundantes recursos naturales, logrando cultivar campos de maíz, frijol y calabaza, según se constató por los restos de semillas encontradas.

X´baatun tendría influencia del gran centro arqueológico, social, económico, ritual y religioso que fue Izamal, otra ciudad cultural de Yucatán, ubicado a 12 kilómetros de Tekal de Venegas.

La influencia se observa en el tipo de arquitectura megalítica, es decir, de grandes piedras con cornisas.

El antropólogo, quien regresará a Yucatán en octubre próximo para continuar las investigaciones, revela que los edificios encontramos en X´baatún no han podido ser explorados en profundidad, “pero notamos que algunas construcciones de ese sitio son como pequeñas réplicas de las que hay en Izamal”.

La historia de la búsqueda e investigación de Oxhuatz, el paraíso perdido de los mayas, comenzó a mediados de los 90s “cuando formé parte del Proyecto Izamal e hicimos un trabajo de campo de levantamientos topográfico de X´baatún”.

En 2006, el antropólogo de la Universidad de Barcelona realizó otros trabajos de investigación en coordinación con colegas de la Universidad Autónoma de Yucatán.

En 2018, solicitó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) un permiso para llevar al cabo el proyecto de investigación en la zona arqueológica de X´baatún, “que me concedieron después de una serie de trámites administrativos que incluyó informes del proyecto y currículums de los participantes que vienen de Barcelona y la UADY”.

En esa ocasión, los investigadores sólo trabajaron tres días, “porque no teníamos muchos recursos, así que sólo hicimos otro levantamiento topográfico e informes de tipo antropológico y entrevistas a la gente que participa en el plan ecoturístico que dirige el ejidatario Manuel Chan Chi, quien por cierto aclara que el nombre correcto del lugar es Oxhuatz, “nosotros cambiamos la h por la w para que el nombre sea un poco más internacional”.

Para el investigador español, el sitio es como paraíso, porque cuenta con lagunas y un cenote de aguas azules y transparentes, “es un sitio fantástico que también tiene huellas de haber sido una hacienda”.

Es un sitio donde se pueden observar pavos de monte, loros y otros tipos de aves de extraña belleza, mamíferos, árboles de frutos en peligro de extinción como el bonete “y se pueden organizar acampadas nocturnas“.

El investigador español destaca el trabajo que realizan don Manuel Chan Chi y otros ejidatarios de Tekal de Venegas que brindan servicios turísticos para visitantes nacionales y extranjeros a ese sitio de difícil acceso, pero con senderos ecológicos y tres zonas arqueológicas, cuyo esplendor esperan descubrir y compartir al mundo.

Con su trabajo, los campesinos de Tekal de Venegas realizan “un aprovechamiento sustentable, serio, riguroso y respetable de la naturaleza al llevar a turistas que no sólo quieren ver Sol y playas o sitios populares como Chichén Itzá, a Oxhuatz va gente que desea ver un Yucatán diferente y fantástico”.

Juan García explica que están en etapa de difusión y a las investigaciones se unirá gente de la Universidad de Santander, como la investigadora Carmen Varela, “juntos buscaremos recursos para regresar a Yucatán a continuar trabajando”.

La idea es terminar el proyecto en dos o tres años para tener una visión general de la zona arqueológica y determinar si en los edificios que encontramos en lo que parecen palacios se realizaban rituales o actividades habituales de las ciudades mayas”.

Juan García Targa revela que los investigadores de la Universidad de Santander podrían llegar en mayo o junio próximo a Yucatán, “estamos tratando de coordinarnos con los colegas yucatecos para optimizar recursos y hacer un trabajo integral, siguiendo las normas que nos marca el Centro INAH Yucatán”.

Sobre los recursos, dice que en la primera etapa de trabajo recibieron recursos de la Fundación Palar de Barcelona, “es un farmacéutico muy aficionado que da dinero de investigación en el exterior a universidades españolas”.

Ahora esperan la convocatoria de Palar para solicitar recursos y están viendo el apoyo de otros patrocinadores más privados de España y México, como Fundación Cultural Banamex para obtener los fondos necesarios para hacer un trabajo digno y continuado en Yucatán”.

Juan García Targa, licenciado en arqueología y doctor en Historia por la Universidad de Barcelona, asegura que en Mérida, Yucatán, “me siento como en casa, empecé a ir desde muy joven y este 2019 cumpliré 30 años de realizar proyectos de investigación en ese lugar de México”.

Aunque estudió arqueología clásica, mediterránea, griega y romana, “me enamoré de los mayas y su cultura gracias a que un sacerdote escolapio que nos dio clases de religión nos habló de los mayas, aztecas, incas, etc”.

“En 1989, cuando conocí Yucatán, me di cuenta que mi pasión son los mayas de México”, concluye.

MARTHA LÓPEZ HUAN