MÉRIDA, Yucatán, miércoles 30/01/19.- La danza es la manera genuina que encontré desde muy joven para expresar, mover y decir todo lo que no puedo con palabras, asegura la maestra Lourdes Luna Aranda, directora de Créssida Danza Contemporánea.

–Uso el cuerpo, imágenes, movimientos, estructura coreográfica, ideas visuales y diseños de música e iluminación como formas de expresión, porque la danza contemporánea es básica en mi vida, a esto me he dedicado siempre –agrega.

En entrevista exclusiva en las instalaciones del Conservatorio de Danza de Yucatán para hablar de sus 30 años de trayectoria, la dos veces ganadora del Premio Nacional de Danza Contemporánea, recordó con orgullo sus inicios de forma profesional en 1989.

–Hace 30 años comencé con la obra Necesito transparente que estuvo en la final del Premio Nacional de Danza convocado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) –dice la bailarina y coreógrafa y su rostro brilla al evocar esa primera vez en el Palacio de Bellas Artes.

Lourdes Luna no ha cambiado mucho desde ese entonces ni cuando estaba en la Compañía de Danza Contemporánea de Yucatán que dirigía y sigue al frente la maestra Graciella Torres Polanco.

Su entrega en el arte, su hambre de triunfo y pasión por la danza se vio recompensada en 1993 al ganar el Premio Nacional de Danza, pero esta vez como coreógrafa con su obra Adentro dócil o Con la nariz contra el vidrio.

–Después de ese premio me fui de Mérida a realizar proyectos en otras partes del país, hasta que en 2004 regresé para seguir impulsando la danza contemporánea en Yucatán –señala la artista de origen regiomontano que cautiva por la libertad de su propuesta.

–¿Qué diferencia hay entre la Lourdes Luna de antaño a la de ahora?

–Más edad –bromea y suelta una carcajada alegre.

Se acomoda en el asiento y responde: “Madurez. Con madurez afronto el quehacer artístico, la producción y el trabajo con un colectivo de bailarines profesionales”.

–La experiencia te enseña los mejores caminos para que el trabajo se consolide, sea fructífero, constante y duradero; puedo decir que ahora estoy más madura, esa experiencia la aplico para que algunas cosas sean más fáciles. Trato de verter mi experiencia en Créssida Danza Contemporánea –explica.

En ese tenor, aconseja a las nuevas generaciones de bailarines “que escuchen su cuerpo, corazón y mente”.

–Cada día llegan muchos chicos al Conservatorio de Danza de Yucatán que quieren bailar, pero en casa nadie los entiende, entonces les digo que deben ser disciplinados para que sus papás acepten lo que aman y los apoyen. Mi máximo consejo es que sean disciplinados y coherentes con lo que dicen que quieren hacer y con lo que hacen –precisa.

Lourdes Luna, quien participó en el Mérida Fest 2019 con la obra Gota, acciones mínimas convertidas en mar, se siente satisfecha con el trabajo que realiza en Créssida, “muchos de los chicos talentosos se han direccionado a otros proyectos profesionales”.

Sobre Gota, que estrenó a nivel nacional en julio de 2018 en Bellas Artes, dice que es una obra de gran formato con nueve bailarines “que habla de accione mínimas que nos convierten e identifican como seres humanos, como el llanto, la risa, la felicidad y las acciones amorosas con otros seres”.

MARTHA LÓPEZ HUAN