KINCHIL.- Al quedarse sola y con la responsabilidad de mantener y educar a sus tres hijos, Maricela Ventura Tzuc vio en la policía municipal la oportunidad de trabajar por su comunidad y tener un ingreso fijo para sacar adelante a su familia.

Maricela, de 36 años, celebrará el Día de las Madres con sus tres amores: sus dos hijos varones de 13 y 18 años, y su hija de 15. Aprovecha que este año no le tocó trabajar.

Recuerda que hace cuatro años se separó de su esposo y en ella recayó la responsabilidad de sus hijos, por lo que empezó a trabajar como empleada doméstica temporal en Mérida.

Pero se encontró con la situación que enfrentan cientos de mujeres que se dedican al trabajo doméstico en la entidad: gran parte de su dinero lo destinan para el pago de pasajes, además carecen de prestaciones y realizan largas y cansadas jornadas de labores.

Maricela dejó a un lado sus temores y decidió pedir una oportunidad para trabajar como policía municipal. Al principio fue difícil, pero poco a poco tomó confianza para desarrollar su labor.

“En las broncas donde sabía que mi función era entrar en acción para calmar o detener a mujeres, ya sabía lo que vendría y hasta que por fin agarré la onda. Comencé a tener mayor confianza, seguridad, así como aprender en cuestión de reglamentos y normas”, recuerda.

El servicio público le ha dado grandes enseñanzas, como ser más tolerante y controlar su carácter.

“A veces por más que le explicas al ciudadano su falta no entra en razón, y piensa que lo que haces es nomás para fregarlo; un ejemplo son las llamadas de atención por la falta de cascos de seguridad o cuando están manejando tomados, se ponen de impertinentes cuando realmente lo haces por su bien”, relata.

Ha enfrentado situaciones difíciles y donde ha tenido la oportunidad de ayudar a las personas que están sufriendo.

“En un accidente haces lo necesario por tranquilizar al lesionado y hasta los parientes del herido que se encuentran en el lugar de los hechos”, relata.

Y está consciente que actuar a la ligera puede ser contraproducente en casos de emergencia, por lo que también ha tenido que explicar y hacer entender esto a los familiares de heridos que es necesario esperar por el bien de su ser querido.

Los días más complicados para los policías son los fines de semana y festivos, aunque no falta un día cualquiera de la semana cargado de diversos servicios, pero que asume como parte de su labor.

“Tenemos que pasar son insultos, ofensas, empujones, amenazas, inclusive he recibido una mordida en el brazo. He tenido malas vivencias que es mejor no acordarse”, relata sin perder la sonrisa.

Aunque es joven, sus energías están concentradas en sus hijos y no tiene prisa por buscar una nueva relación.

“Mis amores ya los tengo, son mis dos hijos de 13 y 18, así como una hermosa hija de 15, con ellos estoy más que feliz y entretenida por darles lo mejor”, dice emocionada.

Maricela ha logrado sacar adelante a sus hijos, y recomienda a las mujeres que están solas y con la misma responsabilidad, tener valor y luchar sin miedo.

“Hay que tener mucha fuerza de voluntad y demostrar que sí podemos, yo le doy gracias a Dios porque cuento con la ayuda de mi familia y amigos, con eso tengo, lo demás como venga…”, finaliza.