Ticul.- Cuando uno entra a la Biblioteca Municipal de Ticul, lo primero que llama la atención no son los cientos de libros cuidadosamente ordenados en anaqueles, sino un juego de ajedrez gigante colocado sobre un amplio tablero de piso.

Es la más reciente adquisición del director del recinto, el entrenador y empresario Gonzalo Marín Gómez, también conocido como “El Tigre”. Lo compró con sus propios recursos con el fin de atraer a más niños hacia el juego ciencia.

De ese modo, logra que la Perla del Sur sea la ciudad donde más gente capta la milenaria disciplina en edades tempranas. No es de extrañar, por tanto, que esta localidad del Cono Sur sea todo un bastión ajedrecístico.

Pero no sólo la milenaria disciplina impulsan en la biblioteca, sino también la música. Apoyado por otro instructor de ajedrez Rusell Cabrera Cach, el director también consigue numerosos adeptos a la guitarra.

Los párvulos no resisten la tentación de tocar, levantar y trasladar los grandes trebejos de plástico, que son bastante livianos, mientras entre risas repiten sus nombres: alfil, caballo, peón, rey, dama o torre.

Una forma muy lúdica de enseñar el ajedrez en edades tempranas, y en eso Marín Gómez, mejor conocido como “El Tigre”, es todo un experto. No en balde, lleva décadas dando cátedras de la cerebral actividad sobre simples tableros o en murales.

Casi a diario recibe el recinto al alumnado de diversas escuelas de Ticul y sus alrededores, y a todos se les inicia en el arte del juego ciencia y la guitarra. Por cierto, dos de estos instrumentos de cuerda, recortados en cartón de grandes dimensiones, sirven como telón de fondo a las muy entretenidas clases de guitarra que Rusell Cabrera les da a los chiquillos.

La más reciente visita fue la del kínder “30 de Abril”. Entre general alborozo, después de visitar el taller de ajedrez, todos los pupilos fueron pasando, uno por uno, para rascar las cuerdas bajo la tutela de Rusell y arrancar sus primeras notas musicales.

Con razón la chiquillada espera entusiasta la visita a la biblioteca, algo difícil de creer entre gente pequeña. Es motivador atestiguar cómo el “Tigre” Marín anima a los niños a visitar una y otra vez ese recinto.