MÉRIDA.- El maestro de educación física y baile Manuel Jesús Burgos Conrado (a) “Chucho” o “Akio” será juzgado por un Tribunal de Juicio Oral, pese a que las huellas digitales del sujeto no corresponden en la escena del crimen del ex bombero Enrique G. Ortiz Padilla.
En una audiencia intermedia, la juez de control Suemy del Rosario Lizama Sánchez dio por buena esa, no obstante a lo endeble de la misma.
Avaló también que se le tomaran las huellas digitales a la fuerza al ahora procesado Burgos Conrado, cosa que se evidenció ante un visitador de la Comisión de Derechos Humanos de Yucatán, obteniéndose un video de ese procedimiento.
También se busca juzgar sin un sustento legal evidente a este sujeto y basado en que su coacusado, el adolescente Ricardo Daniel H. M., de amplia trayectoria delictiva, lo implique.
Manuel Jesús es un chilango que tiene su domicilio en Chabihau, soltero, de 49 años de edad, y es conocido tirador de droga entre los adictos de Plaza Dorada.
El 6 de febrero del año pasado, el menor y el chilango se vieron en la Plaza Grande y acordaron ir a fumar mariguana a casa de la pareja sentimental del jovencito, es decir del ahora occiso Enrique Ortiz, que era un ex bombero pensionado, radioperador y seropositivo.
En ese lugar (predio número 615 de la calle 76 entre 57 y 57-B del fraccionamiento las Américas, empezaron a consumir dicha sustancia y ahí Manuel Jesús se dio cuenta que Ortiz Padilla tenía bastantes objetos de valor.
Sin mucha dificultad convenció al jovenzuelo a robarle a su pareja (nada difícil, pues ha tenido ingresos anteriores al Ceama por robo y lesiones) y cuando éste llegó, lo sometieron y ataron de pies y manos. Luego se apoderaron de una laptop, tarjetas de la pensión del ahora occiso, ropas y zapatos.
Para evitar que los delataran, lo estrangularon con una corbata y lo dejaron abandonado. Días después encontraron el cadáver en avanzado estado de descomposición.


