MÉRIDA.- Al vincular a proceso penal al presunto asesino Ángel Hugo Rodríguez Domínguez (a) “Cejas”, el juez de control Luis Edwin Mugarte Guerrero tuvo que reclasificar el delito de homicidio calificado al de homicidio simple. Esto se efectuó en audiencia efectuada tres días antes de la fecha programada.

La defensa del imputado alegó que se encontraron en el sitio huellas de calzado del número 26, cuando su cliente es del número 28.

Mostró un video en el que se le ve, saliendo y entrando de un Oxxo cercano, en los momentos en los que supuestamente ocurrió el homicidio del homosexual Luis Humberto Lara Martín (a) “Ojitos” y hay testigos que lo sitúan en un sitio diferente después.

También expuso que la pareja sentimental del ahora occiso, Rolando López Pérez (a) “Rolo”, que supuestamente dormía en la habitación de al lado de donde ocurrieron los hechos, no vio ni escuchó nada y que cuando descubrió a su amante muerto hora y media después dio aviso al hermano del “Ojitos”, que vive cerca de ahí.

Que indicó al quejoso Miguel Ángel Lara Martín que habían degollado a Luis Humberto, cuando éste yacía boca abajo desangrado y desde esa posición era difícil de saber el cómo lo habían asesinado, pues también tenía lesiones en otras partes del cuerpo.

Igualmente sacó a relucir que López Pérez ejercía violencia física en contra del ahora occiso, incluso lo había atropellado.

Ante esto, el juez de control reclasificó el delito y establecer como medida cautelar de prisión oficiosa, pero dispuso un mes para el cierre de investigación.

El sábado 19 de noviembre, a las 23:30 horas, “Cejas” retornó, en compañía de Diddier Emmanuel Méndez Cen al predio del hoy occiso, ubicado en la calle 69 número 174-A entre 34 y 36 de la colonia Montes de Amé, lugar en el cual también habita Rolando López.

Lo anterior para seguir ingiriendo bebidas embriagantes con el citado López Pérez, ya que horas antes habían acudido inicialmente para esos fines, pero se habían retirado. Cabe mencionar que en esos momentos Rolando López se encontraba durmiendo.

Diddier Emmaneul se retiró, pues se acabaron las cervezas y ya no regresó, quedándose únicamente Ángel Hugo y el ahora occiso.

Al calor del alcohol riñeron, porque aparentemente el ahora occiso quiso someterlo sexualmente.

En un momento dado, el ahora imputado tomó un cuchillo, con el cual le provocó heridas mortales a su anfitrión, al que le cortó el cuello y murió desangrado.