MÉRIDA.- En un caso que evidencia la impunidad en el país,  una mujer acusada de horrendo crimen -cometido en su juventud- vive en Mérida desde años sin problemas. La impunidad en este caso es tal que no solo no oculta su identidad sino que tiene protección policíaca asignada por el propio alcalde de Mérida, Mauricio Vila Dosal.

Sin embargo, autoridades de Guanajuato, estado en donde se cometió el crimen, ya han  documentado la presencia de esta mujer, a quien nunca ubicaron una vez que se le acusó formalmente de homicidio, perpetrado en febrero 1999, cuando ella apenas tenía 15 años.

El crimen tuvo lugar en Irapuato, Guanajuato;  la  mujer se llama Alicia Loaiza Corona. y el asesinado se llamó Ezequiel David Fainsod San Miguel, quien en ese entonces era su novio.

Según las autoridades de Guanajuato, el joven murió de manera horrible, pues fue atado a una cama y luego recibió varias heridas de arma blanca, pero no falleció por esta causa, sino que se le prendió fuego, hallando así la muerte.

El cuerpo fue hallado por vecinos del mismo departamento habitacional (calle Díaz Ordaz 1357, Colonia Las Reinas) quienes notaron el fuego en la habitación y llamaron a los bomberos, pero ya no pudieron salvar al joven.

Según el certificado de defunción, él murió de asfixia por monóxido de carbono, confirmándose así que estaba vivo cuando se le prendió fuego; incluso la necropsia realizada por el médico  Enrique Esteban Chávez Ruíz menciona que el cuerpo estaba semicarbonizado.

Versiones periodísticas de la época señalan que en un principio no se logró identificar al autor del crimen, pero la joven siempre fue sospechosa porque fue vista salir del departamento.

Posteriormente, durante las pesquisas se determinó la responsabilidad de Alicia, entre otras cosas, debido a que el lugar se halló una prenda íntima y el padre de la muchacha la reconoció como propiedad de su hija.

El expediente fue consignado a la autoridad que juzgaba a menores, debido a que ella estaba a tres meses de cumplir los 16 años, edad legal mínima para ser considerada mayor de edad en esa entidad.

Sin embargo, Alicia no pudo ser detenida porque huyó de la ciudad y nunca se le volvió a ver, lo mismo que a su familia.

17 años después la presunta homicida fue localizada en Mérida, ciudad en la que ha vivido varios años en una casa del fraccionamiento Campestre.

Por motivos desconocidos, la mujer cuenta con protección de la Policía Municipal de Mérida, incluso la semana pasada acudió escoltada al Juzgado Segundo Civil, en donde  se ventila un juicio al parecer derivado de la custodia de uno de sus hijos, pues la mujer está casada con un meridano.

Fuentes extraoficiales dijeron que tiene custodia ordenada por el Instituto Municipal de la Mujer porque al parecer trabaja en ese lugar.