MÉRIDA.- Como dice el refrán, dos sujetos “mordieron la mano a quien les dio de comer” ya que se aprovecharon de la mujer que les “mató” el hambre, y aprovecharon de la buena intención de la fémina para asaltarla, golpearla y atacarla sexualmente. 

El juez de control Luis Edwin Mugarte Guerrero, imputó a Salvador de los Angeles Ramos Euán y Eduardo Sandoval Reyes por los delitos de robo calificado cometido con violencia y abuso sexual (2), por presuntamente golpear, atar y atacar sexualmente a la mujer que les mató el hambre y dio alojamiento cuando un día antes quedaron huerfanitos de madre

La denuncia fue interpuesta por M.G.V.M.

Mugarte Guerrero, después de escuchar los datos de prueba presentados por la Fiscalía, les impuso la medida cautelar de prisión preventiva hasta la audiencia de vinculación a proceso que quedó programada para el viernes 12 de agosto, donde se definirá la situación jurídica de los indiciados.

Los hechos ocurrieron el 4 de agosto, aproximadamente a las 15 horas, cuando la denunciante se encontraba en su domicilio, ubicado en la calle 193-“B” x 88 de la colonia San Luis Sur Dzununcán, acompañada de los tipejos.

Al momento de disponerse a darles de comer, Sandoval Reyes la jaló del cabello y amenazó con un cuchillo, mientras su acompañante le propinó varios golpes en el rostro.

Acto seguido, le amarraron las manos con un bulto tejido, con un pedazo le taparon la boca y con una cinta métrica la sujetaron de los pies.

Inmediatamente comenzaron a revisar sus pertenencias y meter en bolsas alhajas de fantasía, un par de aretes de plata, una cafetera, un DVD, un televisor de plasma, dos máquinas de coser.

Antes de salir, Salvador comenzó a pasarle los dedos sobre sus partes íntimas, al tiempo que le pasaba la lengua por un seno, incitando a su compañero que hiciera lo mismo.

Cuando se estaban retirando, Salvador le dijo que le había ido bien porque les cayó bien, mostrándole un tatuaje en el cuello que tenía una especie de rosario, al tiempo que le indicaba que cada bolita representaba a una persona que había matado e incluso a uno de sus hermanos.

Después la mujer pidió auxilio y logró la detención de los tipos, que luego se quejaron que fueron golpeados por los policías aprehensores.