MÉRIDA, Yucatán, lunes 19/10/2026.- Salió por la puerta de atrás, sin despedirse, como las chachas: Hay formas de cerrar un ciclo político y hay salidas que crean más preguntas que respuestas.

Raúl “Chelito” Carrillo, servil servidor de Liborio Vidal Aguilar (a) ‘Nohoch Chapulín’ y quien recibió la confianza de la administración municipal encabezada por Cecilia Patrón Laviada, pertenece a las segundas.

HUYÓ EL JUEVES: De acuerdo con versiones proporcionadas por fuentes cercanas a un canal de televisión ubicado frente a las oficinas de la dependencia, la tarde del jueves, cuando ya circulaba ampliamente la información sobre la posible incorporación de Liborio Vidal Aguilar al proceso interno de Morena por la alcaldía de Mérida, se observó a Carrillo retirando pertenencias y documentación de su oficina.

VACIÓ SU OFICINA: De acuerdo con fuentes de El Grillo, el funcionario vació archiveros, retiró objetos de su espacio de trabajo y utilizó una camioneta pick-up para trasladar sus pertenencias. Según esas mismas versiones, no hubo una despedida formal de su equipo ni una explicación inmediata sobre su situación administrativa.

EXIGEN ACLARACIÓN: Lo que todavía requiere una aclaración oficial es si Raúl Carrillo entregó su renuncia, cuándo lo hizo, ante qué autoridad la entregó y si se cumplió el procedimiento de entrega-recepción correspondiente, lo que parece que hizo.

El contraste político resulta interesante. Paulina Viana, cuya trayectoria incluye su paso por Comunicación Social del Ayuntamiento durante la administración de 2015 y posteriormente por el Congreso del Estado, le dio las gracias públicamente por las atenciones recibidas y alabó su lealtad a Liborio Vidal.

En cambio, según los informantes de El Grillo, la salida del Chelito no estuvo acompañada de una comunicación semejante con quienes integraban su equipo municipal.

VIOLÓ NORMAS: Chelito Carrillo no ocupaba una oficina que pudiera abandonar sin explicaciones. Su responsabilidad provenía de un nombramiento aprobado por el Cabildo, órgano colegiado en el que también participan regidores de Morena.

La intervención del Cabildo en estos nombramientos forma parte de los mecanismos institucionales de control y responsabilidad sobre quienes administran dependencias y recursos públicos.

Si el Chelito no tiene obligación de lealtad partidista para con el PAN, porque nunca ha sido, no es ni será panista, sí debió respetar los procedimientos administrativos y garantizar la continuidad del servicio público.

La administración de Cecilia Patrón había sostenido públicamente su confianza en Raúl Carrillo, incluso frente a cuestionamientos políticos.

Por eso, las circunstancias relatadas sobre su salida merecen una explicación, tanto de parte del exfuncionario, que no creemos que la dé,porque no es un político de altura, sino un letz hé, que tiene puestos gracias a lamérselos a su padrino político, como de las autoridades municipales.

Por lo pronto, el nombre del Chelito ya no aparece en el directorio de la dependencia, según la información proporcionada a El Grillo. Ese dato, por sí solo, no permite precisar cuándo ni bajo qué condiciones terminó su relación laboral con el Ayuntamiento.