MÉRIDA, Yucatán, martes 06/10/26.- Ocho meses luego de que mató a su Xun, al beliceño arrimado en Yucatán Nigel Karim G. lo condenaron a 40 años de prisión, por el delito de feminicidio agravado.
Al extranjero también lo condenaron al pago de poco más de dos millones de pesos por concepto de reparación del daño, además de otras penas, como la privación definitiva de los derechos de familia, la amonestación pública y la suspensión de sus derechos políticos, además de una multa de $90,512 pesos.

EL CRIMEN: Fue en la noche del cuatro de diciembre del 2025, cuando la pareja estaba en una casa del puerto, ubicada cerca de la Escuela Secundaria Cetmar y Nigel, quien estaba ebrio y drogado mató a machetazos a su “Xun” María y huyó: La mujer murió causa de un traumatismo cervical abierto.
LA DETENCIÓN: Luego que el beliceño Nigel huyó y llegó al puerto de Santa Clara, donde muy cansado, por no dormir toda la noche, se sentó a la orilla de la “Lagunita”, de modo que sin oponer resistencia lo detuvieron.
EL ANTECEDENTE: El indocumentado beliceño mató a machetazos a su “Xun” María en Telchac, en una casa ubicada cerca de la Escuela Secundaria Cetmar. Luego de asesinar a su “Xun” (querida, amante, concubina) el drogadicto beliceño huyó rumbo a Dzilam de Bravo, a bordo de una bicicleta de mujer (color rosado), presuntamente de la ahora occisa.
En su huida, a poco más de una hora del terrible crimen, al sujeto se le vio, por medio de una cámara de vigilancia casera, cuando entró a una tienda del puerto de Chabihau: entró, tardo casi un minuto, luego salió, montó la bicicleta y siguió huyendo.
De acuerdo con algunas versiones, el sujeto abandonó la bicicleta debajo del puente Isla Marmotas, ubicado a la salida de Chabihau rumbo a Dzilam de Bravo.
LO QUE SUCEDIÓ: Según información recabada, este sujeto quien es un adicto a las drogas, es un indocumentado del país de Belice, que llegó a Telchac Puerto y se “enqueridó” (se arrejuntó) con María M. a quien siempre maltrataba, pero ella seguía con él, hasta que la mató a machetazos.
El crimen consternó y dejó en luto al puerto, además de que creó una gran preocupación, ya que se dice que, ante la complicidad de la policía municipal y del alcalde mismo, las drogas corren a raudales por el puerto.
Vecinos de la ahora occisa afirmaron que el indocumentado beliceño es adicto al cristal y ya lo habían detenido varias veces e incluso lo habían consignado a la Fiscalía, pero siempre lo liberaban.


