MÉRIDA, Yucatán, viernes 04/09/26.– El escándalo de las dunas de Chuburná Puerto ya cobró su primera víctima: Corrieron al delegado de la Semarnat, Guillermo Porras Quevedo, cercano al diputado local Harry Botello y al expresidente nacional del PVEM, Jorge Emilio González, conocido como el “niño verde”.

La cuerda se rompió por lo más delgado, pues Porras no tuvo quien lo proteja, a diferencia de Irak Greene Marrufo, titular del Instituto de Movilidad y Desarrollo Urbano Territorial (IMDUT), quien firmó la autorización del desarrollo costero, y por quien intercedió su hermano Rommel Pacheco Marrufo, director de la Conade.

A Neyra Silva Rosado, secretaria de Desarrollo Sustentable de Yucatán, la protegieron desde el Palacio de Gobierno, y no tuvo problemas para salir librada como las aves que cruzan el pantano y no manchan su plumaje.

Por Porras nadie metió las manos y rodó su cabeza hace unos días. Ahora están en espera de que nombren a un nuevo titular de la Semarnat en Yucatán. Todo indica que será una mujer: Shelvy Manzano García, directora del Área de Ecosistemas y Ambientes Costeros de la Semarnat en Yucatán.

La caída de Porras también tiene repercusión política: quieren borrar de todo la influencia de Harry Botello y su grupo en el PVEM de Yucatán.