MÉRIDA, Yucatán, sábado 09/05/26.- Hallan un altar maya de poco más de 1,500 años de antigüedad, gracias a la “pista” de una ofrenda, compuesta de una vasija y un sartal de cuentas de concha y piedra verde, descubierta en una de las estructuras domésticas de Yaxché de Peón, población perteneciente al municipio de Ucú.

Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informaron que el altar maya, que corresponde al periodo Clásico (400-750 d.C.), es una estructura cuadrangular, que se compone de tres niveles y una banqueta se ubica al norponiente de Yucatán.
Se cree que la estructura arquitectónica maya, que ocupa un lugar central dentro de lo que fue una unidad doméstica habitada hace más de 1,500 años, tenía un carácter religioso.
El conjunto doméstico fue explorado durante el acompañamiento que el INAH hace en la construcción del tren de carga del Tren Maya, que correrá entre las poblaciones de Poxilá y Paraíso, al sur de Progreso.
La coordinadora de los trabajos arqueológicos en el frente 1, que va de Texán Palomeque a la conexión con el frente 2, en la zona de Sierra Papacal, Susana Echeverría Castillo, explicó que el proyecto ha permitido conocer asentamientos que se desarrollaron en el noroeste de Yucatán, un corredor de unos 50 kilómetros, al poniente de la ciudad de Mérida.
EL HALLAZGO: A partir del hallazgo de la ofrenda compuesta de una vasija y un sartal de cuentas de concha y piedra verde, recuperada en una de las estructuras domésticas del periodo Clásico (400 al 750 d.C.), los especialistas hallaron el altar maya.

El arqueólogo José Luis Díaz Cruz exploró la estructura cuadrangular (de 6 metros de largo por 6 de ancho) que, por su planta arquitectónica, difería de los espacios residenciales del lugar consta de tres niveles superpuestos con una banqueta adosada en el lado sur, con vista hacia todo el conjunto departamental.
Un alineamiento de muro en el segundo cuerpo indica que tuvo pequeña habitación en su parte superior, hecha de materiales perecederos.
Al centro de esa estructura, casi sobre la laja, hay un pequeño disco de caliza usado como tapa lateral para un hobón (tronco ahuecado que sirvió como colmena).
Al sur de la misma área, estaba un arreglo de tres piedras planas. Aunque la fotogrametría reveló que la cavidad estaba labrada en la roca madre, a 80 centímetros de profundidad, no se encontraron materiales.
Sin embargo, según la arqueóloga Echeverría Castillo, dada su forma, dimensiones y ubicación en la unidad, se debió destinar a funciones relacionadas con la ideología y las creencias del grupo maya que ahí habitó.
Los investigadores proponen preservarla en el camino de servicio, mediante la técnica de recubrimiento con geotextil.- Martha López Huan
