MÉRIDA, Yucatán, sábado 04/04/2026.– Lejos de que a Panchairo le molesten las quejas ciudadanas por la falta de agua potable, en lugares como Ciudad Caucel o Juan Pablo II, eso es música para sus oídos.
De uñas muy, pero muy largas, como lo demostró al hacerse millonario y volverse empresario turístico, que compró cenotes y haciendas, cuando fue secretario de Obras Públicas con Ivonne Ortega Pacheco, reza cada día para que hay más quejas contra la JAPAY.

Fácil, con cada avalancha de quejas, obtiene más dinero, que le permite “bistequear” y recuperar algo de lo mucho que invirtió en la campaña de Morena en 2024.
De acuerdo a varias fuentes, son frecuentes los lloriqueos de Panchairo de que, a dos años del triunfo guinda, no ha podido recuperar su inversión, de modo que está en chino que lo muevan de la Japay. Tal vez eso suceda cuando ya haya recuperado su lana y el consecuente rédito.
Pero, entre bisnes y bisnes, el agua potable es uno de los servicios que más se deterioran en Yucatán, en particular en colonias muy pobladas de Mérida.
Es la triste historia cuando gente como Panchairo, Rommel, Irak, #ZorroRata, Edgardo Medina y Raúl Osorio, entre otros muchos, empiezan a ver la política como negocio y no como servicio a la gente.
No hay gobierno más lejos del pueblo que los gobiernos guindas. La 4T solo fue una farsa para que regresaran los políticos ladrones, pero recargados y con muchas ganas de hacerse multimillonarios mientras al pueblo le dan migajas.
Por lo pronto vayan acostumbrándose a no tener agua potable, porque en la Japay no hay año de Hidalgo, sino todo un sexenio de Hidalgo… y ni se les ocurra poner una bomba de presión, porque les cae Panchairo.
