BERLÍN, Alemania, miércoles 25/02/2026.- Los primeros humanos modernos de Europa central, hace unos 40 mil años, tallaron secuencias de signos, un nivel de complejidad y densidad de información comparable a la primera escritura protocuneiforme de la antigua Mesopotamia.
Aquellos humanos tallaron en las paredes de las cuevas, herramientas y figuritas de marfil, hueso o cuerno secuencias de signos, a menudo líneas repetidas de muescas, puntos y cruces, cuyo significado se desconoce pero que podrían haber usado para transmitir información y registrar sus pensamientos.
Investigadores encabezados por la Universidad del Sarre (Alemania) analizaron más de tres mil signos geométricos en 260 objetos asociados con la cultura auriñaciense, de hace entre 43 mil y 34 mil años, y publican los resultados en PNAS.
El objetivo no era descubrir su significado concreto, sino analizar las tendencias de frecuencia y los aspectos tangibles y medibles de los signos, para analizar qué tienen en común con los sistemas posteriores y en qué se diferencian.
Los análisis demuestran que esas secuencias de signos no tienen nada que ver con los sistemas de escritura actuales, pero sugieren que los cazadores-recolectores europeos del Paleolítico desarrollaron un sistema de símbolos con una densidad de información estadísticamente comparable a la de las primeras tablillas protocuneiformes de la antigua Mesopotamia, que aparecieron 40 mil años más tarde.
Los artefactos se remontan a decenas de miles de años antes de los primeros sistemas de escritura, a la época en que el Homo sapiens abandonó África, se estableció en Europa y se encontró con los neandertales
Muchos fueron descubiertos en cuevas del Jura de Suabia, Alemania, como un pequeño mamut tallado a partir de un colmillo y en el que un humano de la Edad de Piedra talló filas de cruces y puntos.


