MÉRIDA, Yucatán, miércoles 18/02/26.–.- En lugar de llevarle ayuda real al señor Miguel Barón, a quien Morena le prometió ayudarle para que no pierda su casa a manos de una mafia de poder, el diputado Óscar Brito pretendió darle atole con el dedo enviándole unos abogados balines, que parecían estar más a favor de la mujer que pretende quedarse con la casa que de la víctima.

De acuerdo con estos leguleyos, lo único que le queda hacer a don Miguel, quien vive en la calle 64 con 105 de la colonia Delio Moreno, es pagarle a la mujer, de nombre Yezmi, que quiere quedarse con la casa a la mala, para que le “devuelvan” la vivienda.

Tal parece que el único apoyo que puede dar Óscar Brito es enviar unos emisarios a decirle de la manera más cruel a don Miguel que ya perdió su casa, y que si quiere “recuperarla” tiene que pagar. ¡Valiente ayuda!

Doña Addy, esposa de don Miguel, les recordó a los abogados de Brito que están casados por bienes mancomunados, lo que sorprendió a los emisarios, quienes no esperaban escuchar eso, y tuvieron que admitir que eso complica las cosas para la mujer que pretende quedarse a la mala la vivienda, valuada en unos 500 mil pesos.

Les reclamó que con la actitud de los abogados no veían un apoyo real del diputado, pues lo que les decían ya lo habían escuchado decenas de veces, y no era el tipo de ayuda que esperaban de Óscar Brito, por quien hicieron campaña y hasta acarrearon gente a las casillas.

Don Miguel y doña Addy recordaron que durante mucho tiempo el expediente no se movió, pero apenas llegó Morena al poder se reactivaron los procesos, porque tal parece que Yezmin y su padre, quien compró el pagaré que originó la deuda, tienen amigos que movieron las cosas y se emitió la orden de desalojo.

Tras estas recriminaciones, los abogados ofrecieron que Brito podría apoyar con algo en una kermés que la familia está planeando para recaudar fondos.

PAGARÉS PARA PODER TRABAJAR
La deuda que tiene postrado a don Miguel se originó en la firma de unos pagarés al que lo obligaban en la empresa Rapsa, donde era chofer de un autobús del transporte público. El patrón les hacía firmar los pagarés por la “renta” del autobús en el que los camioneros trabajaban.

Los pagarés estaban en blanco y solo se los daban cuando concluían su relación laboral, pero a cuando don Miguel dejó la empresa no se los dieron porque salió por un pleito con el hermano del dueño. Nunca se los devolvieron, pero don Miguel nunca pensó que los usarían para perjudicarlo.

Con el paso de los años Rapsa quebró y sus acreedores se quedaron con los documentos, incluyendo los pagarés que firmó don Miguel, a los que les agregaron las cantidades de 20 mil y 80 mil pesos, que les permitieron iniciar un proceso fraudulento para quedarse con la casa de la Delio Moreno.

El procedimiento estuvo detenido muchos años, hasta ahora que llegó Morena y los supuestos acreedores vieron una oportunidad para reactivarlo: con una celeridad inusitada consiguieron las firmas para la orden de desalojo, la cual quisieron ejecutar en agosto en 2025, pero la decidida intervención de los vecinos lo impidió.

Con apoyo del abogado Andrés Nieves le dijeron a don Miguel que no se salga de la casa y lograron abortar la diligencia.

En enero de este año, en una audiencia de conciliación, el individuo que compró los pagarés, que ya los heredó a su hija, le dijo que ya no quería seguir con el procedimiento y que lo daba por concluido si don Miguel le pagaba 450 mil pesos, que es prácticamente el valor de la casa.

Para la familia esto no deja de ser una injusticia, pues no consideran que deban pagar un solo peso por la que es su casa, en la que han vivido 50 años y la que esperan conservar para dejársela a sus nietos y los hijos de sus nietos.