MÉRIDA, Yucatán, lunes 16/02/2026.- Alberto Yáñez Castro denunció los bisnes del notario público Miguel Sarabia Pérez, quien junto con su hijo Miguel Sarabia Bazán y otros cómplices pretenden quedarse con la propiedad de un predio en el puerto de Celestún, valuado actualmente en 63 millones de pesos.

Se trata de una operación planeada con todo el dolo para perjudicar a Yañez Castro, quien denunció doble compraventa, argucias legales para no inscribir la propiedad y hasta tortuguismo de la Fiscalía especializada en delitos patrimoniales.

En noviembre del 2017, el agraviado le compró el predio a Lázaro Ramón Guzmán, un cubano naturalizado mexicano, para lo cual contrataron los servicios de Sarabia Pérez, notario número 93, quien dio fe de la compraventa, y de Sarabia Bazán, hijo del notario, quien debía de encargarse de los trámites legales y administrativos. El precio de la operación de compra de la propiedad se acordó en 2.5 millones de pesos.

Cuando se iba a firmar la legalización de la compra, el cubano le informó a Alberto Yáñez que por falta de recursos económicos no cubrió los gastos de escrituración cuando le compró esa propiedad a Fernando José Vega Espinosa, lo cual impedía legalizar la operación de venta a Yáñez Castro.

Según le dijo el abogado Sarabia Bazán, no podía inscribirse la escritura porque a fuerza debía inscribirse primero la compraventa entre Lázaro Ramón Guzmán y Vega Espinosa para que pudieran inscribir la operación entre Ramón Guzmán y Yáñez Castro, quien para evitar problemas y atrasos aceptó cubrir los pagos y trámites de las dos operaciones, que fueron firmadas ante la fe del notario Sarabia Pérez.

Sin embargo, Sarabia Bazán solo hizo los trámites de la compraventa entre Ramón Guzmán y Vega Espinosa. De la segunda operación ni siquiera subieron los avisos preventivos o definitivos, dejando a la deriva los derechos de propiedad y económicos de Yáñez Castro.

Esto fue hecho con la intención de que se hiciera otra operación sin que supiera Yáñez Castro, pues Ramón Guzmán acudió en compañía de Cuauhtémoc Ayala Arzápalo a la ciudad de Campeche, para hacer una operación de compraventa del mismo predio marcado con el folio 3827 de Celestún, ante la fe del notario número 12, Alberto Luciano Fuentes Tzec. De esta operación sí subieron los avisos.

Por eso cuando Bazán Pérez quiso inscribir la operación entre Ramón Guzmán y Yáñez Castro fue objetada y no se permitió el registro.

Llama la atención que Ramón Guzmán y Ayala Arzápalo hayan acudido a Campeche cuando ambos radican en Mérida. Además, ambos han realizado otras operaciones bajo la fe del notario Sarabia Pérez, lo mismo que Vega Espinosa, todos ellos asesorados y atendidos también por Sarabia Bazán.

Por estos hechos, Yáñez Castro denunció ante la Fiscalía especializada en delitos patrimoniales, pero señala que hay tortuguismo de parte de los fiscales para integrar su expediente y ejercer acción penal contra estos sujetos.

Según la Fiscalía, Cuauhtémoc Ayala es un comprador de buena fe, que no sabía lo que había hecho Lázaro Ramón Guzmán, cuando es sabido que entre ellos tienen tratos comerciales y de otros negocios, y que Sarabia Bazán es parte del equipo asesorando y utilizando la notaria de su padre para esos negocios.